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Taller de muñecos con extraños poderes

En una vivienda con la fachada rosa, tres tailandeses cosen y aplican pintura a muñecos de plástico en un taller doméstico normal y corriente si no fuera porque los juguetes tienen supuestos poderes sobrenaturales.

Por Bangkok/EFE

“Me hace feliz cuidar a los muñecos”, explica Mananya Boonme “Mama Ning”, la creadora de estos muñecos mágicos llamados “look thep” ("ángeles infantiles", en tailandés) en su hogar-taller en el norte del área metropolitana de Bangkok.

“Al cuidarlos siento que mi vida está mejorando, me siento feliz al mirarlos. Cuido de ellos y me dan energía para ir a trabajar e ir a templos y así consigo ganar más dinero”, agrega Mama Ning, sentada junto con uno de sus “look thep”.



Petch, el primer muñeco creado por Ning. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)
Petch, el primer muñeco creado por Ning. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)


En los últimos meses, estos muñecos mágicos se han puesto de moda y hay propietarios que los pasean en brazos, en cochecitos y hasta les reservan asiento y comida en los restaurantes.

En su mayoría son muñecas de entre 20 a 50 centímetros de alto, aunque en algunos casos construyen versiones de bebés varones, a los que lavan, cambian la ropa y tratan como si estuvieran vivos.





Una aerolínea tailandesa llegó a vender un billete a uno de estos títeres para que ocupase un asiento, decisión que fue desautorizada por las autoridades locales unas horas más tarde.

Hace cuatro años, Mama Ning se dedicaba a vender muñecos, ropa para niños y bolsos cuando se le ocurrió realizar un conjuro con uno de los juguetes para convertirlo en un objeto mágico, así nació el primer “look thep”.



Mama Ning junto a sus creaciones. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)
Mama Ning junto a sus creaciones. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)


Aunque se declara budista, la vidente asegura que tiene poderes para contactar con la diosa hindú Uma Devi (Parvati).

“Puse algunos granos y hierbas sagradas y un amuleto dentro del muñeco y recé para transmitirle energía positiva”, relata la tailandesa, casada y con un hijo de siete años.

Mama Ning aclara que no convoca a ningún ángel o alma errante para habitar su creación, sino que les confiere vida a partir de una energía mística.

La moda de los muñecos sobrenaturales también es un buen negocio, ya que sus precios oscilan entre unos US$53 a unos US$1 mil 400.

La tailandesa Air, de 39 años y seguidora de Mama Ning, señala que no le importa que la tomen por loca y va a todas partes con su criatura, por la que pagó US$1 mil 100 y que bautizó como Dola.



Los muñecos son cotizados en Bangkok por grandes y chicos. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)
Los muñecos son cotizados en Bangkok por grandes y chicos. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)


“Creo que es como un guía espiritual”, dice la mujer, y añade que en algunos casos pueden servir para ayudar a personas que han perdido un hijo.

Más del 90 por ciento de los tailandeses profesa el budismo, pero en muchos casos su fe está influenciada por creencias hindúes y animistas presentes en el Sudeste Asiático antes de que llegaran los primeros monjes budistas.

Los amuletos y la adoración de ídolos animistas o fálicos se remonta a varios siglos antes, pero la moda de los “look thep” refleja no sólo una estética del siglo XXI, sino también males contemporáneos, como la inseguridad y la soledad.



Ning ha creado una diversidad de muñecos. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)
Ning ha creado una diversidad de muñecos. (Foto Prensa Libre: Bangkok.coconuts.com)


“Estos muñecos abordan el problema de la inseguridad moderna de los tailandeses”, afirma la profesora Manasikarn Hengsuwan, de la Universidad de Chulalongkorn en Bangkok y experta en animismo y temas esotéricos.

“(Las personas) cuando se sienten inseguras rezan por lo que necesitan y ofrecen a cambio ofrendas. Confían en los muñecos-niño porque sienten que pueden controlarlos mejor”, puntualiza Manasikarn.

Esta superstición se asemeja a la antigua práctica, ya prohibida, de crear amuletos llamados “kumanthong” a partir de fetos humanos muertos.

Los animistas en general creen que los espíritus son beneficiosos si se les cuida con ofrendas, de lo contrario pueden ser dañinos.