Guatemala

Futbol da respiro a los gobernantes

Los gobiernos y los políticos en general logran tener un respiro con la llegada de cada Mundial de Futbol, que hace que las críticas y los escándalos del momento puedan desaparecer por lo menos un mes y esconderse bajo la sombra de la característica copa dorada; Brasil 2014 no es la excepción.

Caricatura, 12 de junio 2014

Caricatura, 12 de junio 2014

El torneo mundialista ha logrado captar las miradas y la opinión pública, mientras señalamientos de corrupción, olas de violencia, polémicas decisiones presidenciales y el escaso o nulo trabajo legislativo pasan a segundo plano entre la mayoría de la población.

Con el inicio del campeonato de Brasil, de inmediato quedaron a un lado las críticas contra el presidente Otto Pérez Molina por promover el debate de cambiar la Constitución y ampliar el mandato en los tres organismos del Estado.

El Ejecutivo también tomará un respiro mundialista mientras se disipa la preocupación por los ataques a unidades del Transurbano, al igual que la atención en la salida de la ministra de Finanzas, María Castro, confirmado el jueves último, cuatro horas antes de que empezara el juego entre Brasil y Croacia, el primero de la actual cita futbolística.

El Congreso despertó suspicacias con la ampliación del presupuesto por Q550 millones a la cartera de Comunicaciones y el préstamo por US$280 millones, todo, en las vísperas del Mundial.

El presidente de ese organismo, Arístides Crespo, exhortó la semana última a sus colegas para que laboren a pesar de los partidos de futbol, debido a que aunque no hayan sesiones plenarias extraordinarias, hay trabajo en las comisiones.

“Si hay futbol, ahora lo pueden ver hasta en sus celulares, no es necesario ir a un restaurante”, dijo Crespo.

Casos anteriores

Para el expresidente Álvaro Colom, el Mundial de Sudáfrica 2010 significó un descanso a la controversia por la prórroga del contrato petrolero con Perenco, por 15 años más, y a las críticas por los constantes cambios en su Gabinete.

Eso sin mencionar el desacuerdo casi permanente del sector privado con el Gobierno por las reformas fiscales que impulsaba.

Todo lo anterior, mientras el país estaba herido por la tormenta Ágatha.

Asimismo, un diálogo infructuoso, violencia imparable y frentes con maestros y salubristas eran los dolores de cabeza de Óscar Berger antes y durante el Mundial de Alemania 2006.

Mientras los médicos exigían equipamiento para los hospitales, el sector magisterial pedía mejoras para la educación en general.

Además, se manifestaba una ola de violencia y las muertes violentas habían pasado de 14 a 16 diarias.

De hecho, pocos días antes de que los ojos del mundo se pusieran en Alemania, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Albour, comentó que la población se encontraba desconsolada por las “numerosas promesas incumplidas”.

En mayo de ese año, Berger manifestó que a pesar del Mundial tendría una agenda normal, pero solicitó que la televisión que tenía en la Casa Presidencial, en el segundo nivel, le fuera trasladada al comedor para ver los partidos del mediodía.

Mientras, el Congreso se mantenía bajo escándalo, primero por la creación de un programa para distribuir obras entre algunos diputados. Después, aprobaron la Ley contra el Crimen Organizado, con errores, porque rebajaron penas a 28 delitos. Esa normativa resultó vetada.

Asimismo, Alfonso Portillo se vio aliviado con el Mundial de Corea-Japón 2002 que le dio tregua a señalamientos de corrupción en varias instituciones, la polémica por exploración y explotación de petróleo en Izabal, y una fase delicada en las negociaciones por el diferendo con Belice.

Tregua política

En análisis de la politóloga Jennifer Brol, directora ejecutiva de J&J Consultores, los mundiales de futbol son momentos claves para establecer una “tregua” entre los políticos, pero también puede suponer un momento que se aproveche para hacer movimientos que fuera de ese acontecimiento deportivo serían notorios.

“Es como un pacto de no agresión. Los políticos quieren disfrutar tanto de los partidos así como de aprovechar que la atención no está en ellos como cotidianamente se mantiene”, expuso la experta.

De esa cuenta, ve en los torneos futbolísticos un “respiro tan profundo como una bocanada de aire que oxigena el cerebro y los pulmones” de los mandatarios de turno.

En el caso de Pérez Molina, consideró Brol, el Mundial de Brasil le servirá para meter al congelador el asunto de la ampliación del período presidencial y reelección, tras causar rechazo en varios sectores, lo cual desgasta su imagen.

“Sin embargo, el riesgo de un Mundial es latente, pues se pueden aprovechar para poner en la agenda algún tema que en tiempos normales generarían rechazo, conflicto o cuestionamiento”, expresó la analista política.

Anticipó que después del Mundial arreciará el transfuguismo en el Congreso y será más evidente la campaña anticipada.

Para el politólogo independiente José Dávila, el Mundial puede ser “un respiro para la población”, ante la angustia y problemas que se viven todos los días, pero que se debe estar alerta, pues es costumbre que los gobiernos aprovechen para pasar leyes no muy populares.

“Los políticos y gobiernos trabajan para aprobar cosas que en otra época no podrían porque la opinión pública está en cómo va el Mundial”, dijo Dávila.

La recomendación del experto es que, “este Mundial está comenzando y hay que estar en alerta, porque no se descarta que haya algo que se apruebe y que no sea popular”.

POLÉMICAS EN LA HISTORIA

A lo largo de la historia de los mundiales, han resaltado varios escándalos que involucran a gobiernos, ya sea con corrupción o con el pacto de resultados.

Para uno de los primeros mundiales, el de Italia 1934, Uruguay, campeón de 1930, quiso boicotear el torneo en represalia por la ausencia de varios conjuntos europeos cuatro años antes, cuando la nación uruguaya había organizado la Copa del Mundo.  

En el Mundial de Argentina 78, un exsenador peruano declaró ante el juez federal Norberto Oyarbide, que las dictaduras militares de ambos países negociaron la liberación de 13 peruanos a cambio del resultado de un partido en el cual el país sede le ganó a Perú 6-0.

En el torneo España 82 también hubo controversia por el supuesto arreglo político del partido Alemania-Austria.

Las protestas en Brasil y  denuncias de corrupción en la organización   empañaron el inicio del Mundial de este año.

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