El principio del fin

JORGE JACOBS A.

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A la condición actual no llegaron de la noche a la mañana. Se necesitaron muchos años de abusos, derroches y despilfarros para acumular una deuda de casi el doble del PIB. Mientras había una supuesta bonanza —principalmente como consecuencia de su adhesión a la UE y en particular a la Zona Euro—, los problemas no se notaban tanto, pero cuando estalló la crisis, los errores del sistema se hicieron más notorios y palpables. Las deudas se acumularon al punto de ser impagables y el Gobierno tuvo que recurrir a pedir ayuda para salir de problemas.

Quienes le brindaron la ayuda para no quebrar pusieron como condición que el gobierno griego redujera sus gastos para contraer el abultado déficit fiscal. Esto es a lo que los populistas llaman la “austeridad”.

Esta condición es normal. Si usted tiene un hermano irresponsable que a cada rato le llega a pedir ayuda porque ya topó sus seis tarjetas de crédito y nadie le extiende más préstamos, lo menos que puede usted pedirle a cambio de ayudarlo es que le entregue sus tarjetas para cortarlas y vigilar que reduzca sus gastos a lo mínimo hasta salir a flote. La alternativa de no hacer esto es que a los pocos meses  regrese diciéndole que no se pudo resistir y, “cuando sintió”, nuevamente tenía topadas todas las tarjetas.

Pero a los griegos, luego de recibir la ayuda para salir de la quiebra, no les gustó apretarse el cinturón y se revelaron. Ahora resulta que el problema es la “austeridad” y no el despilfarro previo. “Pues queremos gastar más y qué”, pareciera ser el grito de batalla de la reciente elección. Y eso es lo que pretende hacer el nuevo gobierno: gastar a manos llenas dinero que no han producido, pero que esperan que alguien más lo pague. Es el modus operandi de los politiqueros populistas que se aprovechan del resentimiento y del deseo de vivir a expensas de los demás, que son el fruto del sistema benefactor/mercantilista.

Y entonces ahora pretenden salir del hoyo que cavaron con muchos gastos, gastando más. ¿Le parece lógico? A mí no, y es exactamente lo que han hecho muchos políticos estatistas a lo largo de la historia, que siempre ha acabado en lo mismo: crisis y pobreza. Si no me cree, vea cómo están ahora en Venezuela. En el caso de Guatemala, nos debe inquietar que, aunque todavía no estamos en el mismo nivel, todo apunta a que vamos hacia allá. ¿Se quedará usted sentado de brazos cruzados viendo cómo nos acercamos cada vez más al despeñadero?

@jjliber

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