Opinión

Ventana FUNDAL: ¡Un canto a la vida!

“No vemos ni oímos, pero sentimos y aprendemos...” “Por difícil que sea ser sordo y ciego hay una luz al final del túnel, es la luz de FUNDAL”, cantó el pájaro Clarinero.

Por POR: RITA MARÍA ROESCH

Imaginemos, por un momento que somos ciegos. Imaginemos también que somos sordos. Ahora, hagámonos la pregunta: ¿Cómo es la vida para un sordo-ciego? ¿Cómo se comunica?

Una persona sorda y ciega percibe el mundo a través de volúmenes y de formas, de olores y de sensaciones. El tacto y el olfato son los canales de percepción más importantes. Todo el cuerpo es como una antena receptora y emisora de información.

Se calcula que en Guatemala hay 2,000 niños/as que padecen esta discapacidad y que seguramente estarán en sus hogares sin ningún tipo de atención especial. Cuando un niño padece de sordoceguera y no recibe la atención adecuada estará condenado a vivir en un pozo profundo de oscuridad y de aislamiento. Si recibe la asistencia que necesita su vida florece porque tiene la posibilidad de poder desarrollar todo su potencial.

Hace seis años, un 15 de mayo, el destino de Alex, un niño de tres años, sordo y ciego y que había sido abandonado por sus padres, cambió para siempre. Este cambio llegó con la visita que hizo Helen de Bonilla al orfanatorio donde Alex vivía. Helen quería ayudar.

Se sentía agradecida de las muchas bendiciones que había recibido al lado de su esposo y sus cinco hijos.

Unos días antes había aceptado ser madrina de una niña huérfana. Pero el destino quiso que viera en una cunita, a un niñito, desnutrido, muy enfermo y encerrado en la cárcel del silencio y las tinieblas. “Sentí que era el niño más triste del mundo. Lo tomé en mis brazos y puse sus pies descalzos en el piso para que diera unos pasitos.

El niño al sentir el piso debajo de las plantas de sus pies se puso feliz y esbozó una gran sonrisa. Yo no podía creer, me dijo Helen, que fuera capaz de reír. Al año de conocer a Alex decidimos adoptarlo. Lo primero que aprendió, cuando estuvo con nosotros, fue a darnos besos. Todo lo que se le daba lo disfrutaba, lo tocaba, lo olía... Era una lección constante de amor a la vida para mí y mi familia”.

“No sabía cómo lograr que Alex se comunicara con el mundo y expresara lo que sentía o necesitaba”. Helen buscó ayuda en los Estados Unidos y encontró apoyo en Hilton-Perkins, que es una organización especializada en la capacitación de niños con sordoceguera.

“Ya no sentimos que estábamos solos. Poco a poco fue surgiendo esta idea: Si podemos ayudar a Alex, podremos también ayudar a otros niños en Guatemala que padecen sordoceguera”. Como las ondas del agua que se expanden, del tierno encuentro entre Alex y Helen, nace el centro educativo FUNDAL en 1998, que significa, “Fundación Guatemalteca para Niños con Sordoceguera Alex”.

FUNDAL es una luz al final del túnel que ahora está brindando ayuda a 24 niñas y niños sordo-ciegos en Guatemala y su sistema de atención especial se está proyectando a Centroamérica.

El trabajo misionero de FUNDAL no tiene límites. La educación es personalizada. Se realizan labores que son titánicas. Si el niño/a sordo-ciego vive en la ciudad capital y no puede llegar al centro educativo en El Encinal, zona 7 de Mixco, por incapacidad física o enfermedad, un maestro le atenderá en su hogar. Existe también un plan educativo a distancia, cuando el sordo-ciego vive en el interior de la República. La familia paga una cuota de acuerdo a su capacidad económica.

La sordoceguera puede ocurrir por varias causas, una de las principales es cuando la madre contrae rubeola durante los primeros meses del embarazo. Cuando ocurren complicaciones durante el parto, o si la madre sufre algún tipo de enfermedad venérea. La sordoceguera también puede ser un resultado de enfermedades como la meningitis o la encefalitis.

FUNDAL recibe apoyo de instituciones extranjeras como Hilton-Perkins y Cristophed Blinden Mission de Alemania. En Guatemala tienen el apoyo de Domino´s Pizza y de donaciones particulares. Pero la mayor parte de sus fondos viene de la Rifa Anual que se lleva a cabo cada mes de noviembre.

¿Cómo ayudar a FUNDAL?

“Cuando veamos el símbolo de la fundación, que es una carita alegre sin ojos y sin orejas, podemos ayudar como voluntarios, donando materiales educativos o como padrinos y depositar cualquier contribución en la cuenta de ahorro en Banco del Café: FUNDAL No. 00.12-00339-5“, dijo el Clarinero.

Si conoce alguna niña o niño sordo-ciego que necesite ayuda, no lo dude y llame al teléfono 594- 7823.