Opinión

pluma invitada

Algunas razones de nuestro subdesarrollo

Gustavo Gini

Editorial

Como catedrático universitario, he per- cibido muchos vicios en el aprendizaje y conocido a fondo las actitudes de nuestros queridos compatriotas. Entre estas, cabe mencionar el mal hábito de no seguir instrucciones escritas en ninguna tarea cotidiana, válido para estudiantes de primaria, técnicos y profesionales. Por ejemplo, es frecuente que personas compran un artículo eléctrico y lo primero que hacen es empezar a instalarlo, antes de examinar el instructivo; y finalmente, cuando fracasa en el intento, entonces lee las instrucciones. Los talleres, laboratorios, seminarios y cursillos siempre dan el 90% de su contenido oralmente, ya que por escrito las personas no lo leen.  En cualquier solicitud que debe ser completada por escrito, las personas siempre necesitan instrucciones verbales. Por otro lado, la realidad es que al guatemalteco no le gusta leer, ni para enterarse de lo que dice la prensa, menos para conocer sobre un tema en particular, sobre todo porque la información está en internet. No es necesario que lea a Cervantes o García Márquez para decir que es culto, pero toda la información para cualquier asunto está escrita en algún libro, documento, folleto o inserto. Otro aspecto interesante de mencionar, motivo de nuestro atraso, es la falta de obediencia a los avisos, colocados para advertir posibles causas de accidentes o problemas dentro de la comunidad.  Así, observamos que la mayoría lee los rótulos de no virar en U y lo primero que hacen es dar la vuelta. Se observan, en muchos lugares de la ciudad, avisos que rezan: “No botar basura”, y en vez de ello el lugar es un basurero.  En fin, parece que las reglas y normas para todos fueron elaboradas caprichosamente por un grupo de imbéciles sin discernimiento alguno, y lo único que vale es la calificación personal porque todos los demás están equivocados.
En los ejemplos anteriores, los que no obedecen las advertencias piensan: “Yo hago lo que a mí me dé la gana y ¡qué¡” Es sorprendente la falta de conciencia comunitaria que tenemos y esta lo reflejamos constantemente con nuestro proceder habitual. Lo único importante es hacer lo que nos plazca, a la hora que sea y donde sea.  Eso sí, no importa que los demás tengan que tolerar impertinencias o abusos. ¿Cómo progresa un país de egoístas? Pues nunca, porque los cambios sustanciales se hacen de manera conjunta, con planes mutuos de bienestar común y en orden. En fin, es larga la lista de actitudes del guatemalteco que contribuyen para que este país salga de su subdesarrollo, porque este tipo de progreso no consiste solamente en subir económicamente y hacer algunos cuantos edificios bonitos, sino se trata de desarrollar la cultura, el patriotismo, la productividad y el bienestar de todos los habitantes. Debiéramos tomar como ejemplo lo que en un país latinoamericano expresa el eslogan: “Dónde sea, cuando sea y para lo que sea, orden”. Esto es exactamente lo que necesitamos y debiera ejecutarse pronto.

*Microbiólogo