Los costos de ceder

RENZO LAUTARO ROSAL

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Dar caravuelta a la estructura fiscal no está en los planes de ningún partido guatemalteco; eso significaría traicionar a quienes ponen los dineros.

Superando las expectativas, se aprobó en ese arranque la creación del Ministerio de Desarrollo Social, uno de los puntales del ofrecimiento electoral de los patriotas. Al final del año, ese ministerio ha iniciado lentamente sus programas pero sin terminar de visualizar en qué consiste el planteamiento social de este gobierno que marque distancias pero asegure nuevas apuestas en materia de reducción consistente de la pobreza.

Esos dos resultados, que dieron aparente respiro a la gestión entrante, provenían de un Congreso que se visualizaba como otra oportunidad; tomando en cuenta el tamaño y aparente consistencia de la bancada oficial, así como las negociaciones con las bancadas aliadas. El balance del año es negativo. El manejo precario de su presidencia, la ausencia de diputados con visiones políticas coherentes y competentes en la mayoría de bloques, las presiones ejercidas desde la presidencia y la secretaría del partido, los encontronazos entre la misma bancada oficial, la inexistencia de operadores políticos, generaron un año legislativo favorable para esos intereses pero no para las ávidas respuestas que pretenden los electores.

Otra oportunidad perdida ha sido la gestión del terremoto. Lo que en principio fueron rápidas reacciones e imagen de control de la situación, se ha transformado de respuestas a medias. El suceso ha servido, como otros, para protagonismos, para la competencia entre funcionarios que aprovechan en dolor ajeno para comenzar a verse como apetecibles para las siguientes elecciones. Por diversas fuentes, he recibido denuncias e informaciones sobre poblaciones a quienes aún no se atienden ni en mínima parte, donaciones abandonadas en patio o aprovechadas por particulares y cercanos a alcaldes y funcionarios, sobrevaloración de costos, alimentos en mal estado; en fin, los “tradicionales” sucesos que están tras bambalinas después de toda catástrofe que afecta a los de siempre, los que no cuentan con recursos para su defensa.

A la apretada síntesis de momentos desaprovechados, se suma el intento de aprobación de la Ley de Desarrollo Rural. Negociar con doble discurso, ceder para eliminar contenidos de fondo y dejar que el tiempo enfríe el asunto, son tácticas favorables para quienes ansían mantener las cosas sin cambios, por complacencia y por negocio.

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