Desde Estados Unidos

Me encuentro en EE. UU. leyendo el último informe de la Casa Blanca con respecto al calentamiento global. Más claro no canta un gallo, pues señala la necesidad de combatir las amenazas del cambio climático para los estadounidenses y confirma que los efectos, lejos de ser una amenaza distante, cada rincón de EE. UU. estará condenado a un “futuro recalentado” por temperaturas que seguirán subiendo.

Lo mismo va en dirección al deshielo del Ártico, que se esperaba ocurriera en más tiempo de lo que en realidad vemos hoy. Y créanme que a mí no me lo han contado. ¡Lo pude comprobar cuando estuve en el Polo Norte! Según el reporte de la Casa Blanca, los estadounidenses pueden esperar un mayor aumento del nivel del mar, inundaciones, más precipitaciones y olas de calor en el noroeste, huracanes y una creciente escasez de agua en el sureste y el Caribe, y cada vez más sequías e incendios en el sureste. Por fin los norteamericanos tendrán que despertar de su letargo.

El IPCC y la Agencia Internacional de Energía aseguran que el CO2 subió de un 1.4 por ciento a 31.6 gigatones en el 2012, un movimiento en la dirección opuesta al objetivo internacional que buscaba limitar el calentamiento global. ¿Qué nos dice esto?, que la temperatura podría llegar a 5.3 grados Celsius arriba de los niveles preindustriales. Si esto sucediera podríamos despedirnos del planeta Tierra, pues aunque este siguiera vivo, es imposible que los humanos podamos existir en temperaturas tan extremas.

A pesar de toda la evidencia, hay quienes todavía aseveran que es un mito y buscan pretextos diciendo que es producto de nuestra imaginación. Tildan de ecoterroristas a que quienes abogan por la reducción del CO2. Se trata de personas cínicas que aseguran que no existen más incendios graves, ni inundaciones, ni torrenciales, ni más sequías extremas, ni mayores pérdidas económicas por estas catástrofes! O han de estar viviendo en otro planeta o quizás olvidan los huracanes de Nueva Orleans, Katrina y Rita, el Mitch, el Stan, o la megatormenta Sandy, a finales del 2012.

Científicos habían advertido que vendrían megatormentas a EE. UU., y nadie les creyó. Si seguimos esperando del IPCC una confirmación exacta en cada detalle del calentamiento global, será muy tarde para actuar. ¡Es como si se quemara nuestra casa y dijeran que no llegan los bomberos hasta que se queme toda!.

Pienso que ya era hora de que Obama pusiera más énfasis ante la lucha contra el cambio climático, pues nos tenía decepcionados. Durante la Convención Marco de Cambio Climático de la ONU, celebrada en Copenhague en el 2009, su participación no fue lo que esperábamos.

Ojalá esta vez el Congreso no se oponga a las disposiciones de Obama para limitar los gases de efecto invernadero, porque este no es un asunto político, sino de supervivencia.

Ojalá en la próxima Convención en Perú, a finales de año, EE. UU. marque el liderazgo para que China también le siga, y en acto seguido otras naciones que ocasionan grandes emisiones de CO2. Quizás así por fin cambiemos el rumbo de nuestro destino y podamos seguir viviendo en nuestro planeta Tierra.

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