Opinión

LA ERA DEL FAUNO

El cadáver del PP

Juan Carlos Lemus

Juan Carlos Lemus

Lo tuvieron todo. Enloquecieron con tanto poder. Construyeron un muro de impunidad a su alrededor con los poderes del Estado. Colocaron gente corrupta en algunos de los puestos más altos de la Corte Suprema de Justicia, Corte de Constitucionalidad, Ministerio Público, Congreso de la República y Superintendencia de Administración Tributaria. El siguiente paso era salir sin tropiezos a gozar los frutos del robo.

Tanto confiaron en su habilidad para organizar una banda criminal dentro de espacios legales, que ante la miseria nacional los gobernantes se mostraron cínicos, burlones y populacheros. Se envalentonaron conforme se asentaron en la impunidad. Sus declaraciones, de no haber sido tan hipócritas, habrían sido cómicas.

Pero antes de largarse a disfrutar de sus muchos millones, Otto Pérez y el PP empezaron a hablar, hace meses, sobre la “necesidad” de continuar otros cuatro años en el gobierno. Abominable. Tanto descaro parecía imposible de creer y detener. Un hecho impune sucedía a otro, casi con naturalidad. Si no hubiera sido por la Cicig, a cargo de Iván Velásquez, toda esa corrupción habría pasado de noche por la historia del país. En otras ocasiones, se habría capturado a unos 15 vistas de aduana y todo mundo se habría dado por satisfecho. Pero esta vez se llegó a jefes de la SAT, al secretario privado de la Vicepresidencia y la persecución de la banda de criminales no ha concluido; aun así, personas innombrables hay que intentan minimizar golpe tan magistral de la Comisión y el apoyo del MP.

No todo camina sobre ruedas, ciertamente. El partido oficial se torna más peligroso que nunca porque sus desperdicios fueron comprados por Manuel Baldizón. El cadáver del PP es buen abono para la corrupción. La ominosa alianza PP-Líder intentará brindar nueva apariencia de justicia desde otros ángulos, con los mismos actores y discursos. Son un monumento rojo/naranja a la mentira, la obscenidad política y el enriquecimiento ilícito.

Mientras tanto, la vicepresidenta sigue con su agenda, según dice. El presidente tartamudea y ensaya un poco de indignación que nadie cree. La gente en el poder todavía espera que funcione la máquina de corrupción que fue instalada en los organismos de justicia. La primera decepción la sufrimos cuando la jueza Marta Sierra de Stalling otorgó medida sustitutiva a una parte de los cabecillas, entre ellos el alias Teniente Jerez y Salvador Estuardo González. Pero ayer mismo fueron llevados de nuevo a prisión, también a sus abogados, acusados de cohecho, pues habrían negociado con la jueza para obtener esa medida. Junto con las capturas solicitaron antejuicio contra Sierra de Stalling. El MP y la Cicig no se cruzan de brazos ante los brotes de corrupción que surgen a cada paso.

No debemos detener nuestra protesta pacífica hasta que todos los responsables caigan y devuelvan cuanto se robaron. No será suficiente que quiten el antejuicio a Baldetti, los diputados deben seguir en la lista.

@juanlemus9