Opinión

A CONTRALUZ

El papa ecológico

Haroldo Shetemul

Haroldo Shetemul

CON LA FRASE “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”, el papa Francisco se posicionó del discurso ecológico con la encíclica Laudato Si. En lo personal me sorprendió la posición bastante liberal de Jorge Bergoglio, muy alejada de la línea de pensamiento que ha tenido el Vaticano, que se había decantado hacia un conservadurismo vergonzante. Para no creyentes como yo, la actitud de Francisco es conmovedora porque veo en él no solo a un dirigente religioso, sino a un humanista que inserta a la Iglesia Católica en las principales preocupaciones contemporáneas. Por supuesto, la ultraderecha neoliberal lanza al pontífice todo tipo de epítetos porque echa por tierra sus argumentos contra el cambio climático y arruina su prédica a favor del libre mercado que el Papa ve como la “idolatría del dinero”.

ENTRE LOS APORTES del Papa está asumir la crisis ambiental como un planteamiento holístico que involucra la economía, política, pobreza y desigualdades, entre otros. Hace a un lado la perspectiva antropocentrista de que el ser humano es el centro de la naturaleza y que todos los recursos y seres vivos están a su servicio, para pedir respeto al entorno ambiental. “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla”, plantea en el más genuino mensaje de San Francisco de Asís y se acerca a la cosmovisión de los pueblos mayas acerca de “la Madre Tierra”.

DEJA ATRÁS los documentos etéreos del Vaticano para presentar una encíclica directa, clara, contundente sobre las relaciones de dominio de los países poderosos que extraen las riquezas de los países pobres y que causan desigualdad, pobreza y miseria. Pero el alegato de Francisco está lejos de ser un discurso surgido solo de su pluma. Se sabe que en la preparación del documento hubo más de 200 colaboraciones de científicos, ambientalistas, teólogos, empresarios y políticos. “Yo mismo reuní a investigadores y docentes de mi universidad, de distintas disciplinas, y elevamos un aporte”, dijo monseñor Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina.

LA ENCÍCLICA está llamada a jugar un papel político de primera línea. Desde su publicación trató de incidir en el G-7, integrado por las superpotencias mundiales, encabezadas por EE. UU. El siguiente paso será la alocución del Papa en el Capitolio, Washington, y en la Asamblea General de la ONU, en septiembre. Francisco cerrará el año con una fuerte incidencia en la Cumbre del Clima, a realizarse en Francia, en diciembre. El objetivo en esa cita será lograr un acuerdo para evitar que la temperatura global del planeta se incremente dos grados centígrados o más. Bienvenida sea la iniciativa del Papa que tiene una visión muy terrenal. La encíclica puede descargarse en http://www.aciprensa.com/pdf/lumenfidei.pdf

@hshetemul