Opinión

Imagen es percepción

“Bad Hombres”

Brenda Sanchinelli Izeppi

Brenda Sanchinelli Izeppi

Quien no recuerda la famosa frase de Donald Trump: “Bad hombres”, que protagonizó miles de memes y bromas en su momento, la cual utilizó para referirse despectivamente a los migrantes. Y ahora, como van las cosas, podría también empezar a aplicarlo a los politiqueros corruptos.

Estos últimos días han sido muy activos, en cuanto a ciertos hechos que vinculan a Guatemala y Estados Unidos. Primero, el viaje a New York de la canciller Sandra Jovel para sostener una reunión con António Guterres, secretario general de la ONU, con el objetivo de continuar con la misma cantaleta de que quieren expulsar al comisionado Velásquez.

A pesar de toda la secretividad que buscaban en esa infortunada reunión, los detalles fueron desvelados días después. Eran obvios los motivos: victimizar a los procesados por corrupción y expresar la incómoda presencia del comisionado para los funcionarios, “Guatemala apoya a la Cicig, pero no al comisionado Velásquez”. La misma línea discursiva que utilizan aquí los “bad hombres”, que de tajo quieren cortar la lucha anticorrupción.

Luego surge el apoyo total de la Embajada Americana en Guatemala, reafirmando su respaldo al trabajo de la Cicig e Iván Velásquez, a pesar de la insistencia y los reiterados intentos del presidente Morales de deshacerse del valiente fiscal antimafia.

¿Cómo será en este momento la percepción de la ONU ante quienes integran el gobierno de Guatemala, que muestran irracionalidad y terquedad en este tema, a sabiendas de que la mayoría de la población apoya el trabajo de Iván Velásquez? Este tipo de actitudes han provocado que se empiece a hablar de una reducción de la cooperación y además de la exigencia de varias tareas que deben ser certificadas por el Departamento de Estado de EE. UU. y que seguramente al nivel que están actuando los funcionarios de turno no podrán cumplirlas, poniendo en riesgo tan valioso apoyo.

Para colmo de males ocurre el lamentable accidente —donde perdió la vida Edwin Jackson, un jugador del NFL— ocasionado por un migrante ilegal guatemalteco, que conducía su vehículo en estado de ebriedad.

No era para menos que Donald Trump reaccionara a este hecho muy a su manera, lanzando dos publicaciones al respecto en Twitter, donde aprovechó para insistir sobre el tema migratorio, utilizando el incidente para hacer referencia de las actitudes de los migrantes y el daño que le hacen a su país. Aunque el estilo Trump sea generalizar en algunos temas, en este caso la imagen de los guatemaltecos se vio dañada, porque si algo se toma muy en serio en EE. UU. es la prohibición de manejar bajo los efectos del licor, caso muy diferente a Guatemala.

Es claro que no se puede generalizar, porque existen guatemaltecos viviendo en Estados Unidos, con una situación migratoria irregular, que se dedican a trabajar, producir y vivir en un marco de respeto dentro de las leyes de ese país, pero también es cierto que otros no lo hacen y solo llegan a hacer daño. Y en ese contexto seguramente nadie podrá quitarle ahora de su cabeza a Trump que los inmigrantes chapines son “bad hombres”.

Donald Trump ha calificado de insuficientes los esfuerzos contra el narcotráfico, “una industria que ha crecido a la sombra de funcionarios venales”, y paralelamente Human Rights Watch (HRW) alertó sobre los esfuerzos del presidente de Guatemala de entorpecer la labor de la Cicig, que ha sido clave en la lucha contra la corrupción, por lo que no hubiera sido extraño que en la breve reunión que sostuvieron ayer ambos mandatarios, Trump también le hubiera podido decir al oído a Morales que le conviene reconsiderar su actitud y que en lugar de obstaculizar a Cicig apoye su trabajo y que se aleje de los “bad hombres” que lo están mal aconsejando.

imagen_es_percepcion@yahoo.com