Opinión

Punto de encuentro

Detrás de la trata de personas

Marielos Monzón

Marielos Monzón

De un tiempo para acá en las redes sociales se ha incrementado el número de alertas sobre personas desaparecidas. En la mayoría de los casos se trata de niños, niñas, adolescentes y jóvenes mujeres cuyo paradero se desconoce.

Aunque algunos casos se resuelven rápidamente, la mayoría de las personas no logran ser ubicadas por las autoridades. Si bien no se puede afirmar que todas las desapariciones estén relacionadas con casos de trata, es muy probable que una gran cantidad de los secuestros sean realizados por redes criminales de tratantes que operan en el país.

De acuerdo con un informe presentado conjuntamente por Unicef y Cicig, existen 48 mil 500 víctimas directas de trata en la modalidad de explotación sexual y las ganancias ilícitas generadas por este delito alcanzan los 12 mil 300 millones de quetzales. Ambas entidades sostienen también que hay una cifra negra que podría incrementar exponencialmente el número de víctimas, porque hay casos que no se denuncian.

La trata de personas es una forma de esclavitud moderna y se da en todas partes del mundo. Por la posición geográfica y las condiciones económicas, Guatemala se ha convertido en un país de origen, destino y tránsito de víctimas de trata. Por ejemplo, muchos niños, niñas, adolescentes y mujeres migrantes son capturados durante su trayecto hacia México y Estados Unidos por redes de tratantes que los explotan sexualmente y además los extorsionan.

Aunque la explotación sexual es una de las formas de trata más conocida, también la explotación laboral (tortillerías, fincas), la venta de personas, el reclutamiento forzoso para integrar grupos delictivos y de crimen organizado, las adopciones ilegales, el embarazo y el matrimonio forzado o servil constituyen casos de trata de personas.

De acuerdo con datos del MP, las denuncias proceden en su mayoría de los departamentos de Guatemala, Escuintla, Huehuetenango, Alta Verapaz, Quetzaltenango, Petén y Suchitepéquez. La organización ECPAT-Guatemala reporta específicamente casos de trata en la Ciudad de Guatemala, Chiquimula, Panajachel, Retalhuleu, Mazatenango, Coatepeque, Tecún Umán, El Carmen, Malacatán, Santa Lucía Cotzumalguapa, La Mesilla, El Naranjo, Puerto Barrios, Lívingston, Jutiapa, Melchor de Mencos, Escuintla y Puerto San José.

La publicación Trata de Personas = Esclavitud, elaborada por la periodista Rosalinda Hernández Alarcón, deja claro que las condiciones de violencia y pobreza de un país aumentan de manera significativa que las personas sean víctimas de trata. Sin embargo, también señala que “los contextos y relaciones en las que predominan lógicas abusivas que mercantilizan todo, incluso, cuerpos humanos” causan este flagelo.

Por eso es necesario insistir una y otra vez en que además de la persecución penal y la sanción judicial contra los tratantes es preciso impulsar la transformación del sistema económico imperante que genera pobreza y extrema desigualdad.

Imprescindible, además, transformar la educación que se recibe en las familias, escuelas e incluso en las iglesias —basada en la mayoría de los casos en el machismo y el patriarcado— que considera a las mujeres, jóvenes, niñas y niños objetos que pueden ser vendidos, explotados y abusados.

Como en los casos de violencia contra la mujer, en la trata tiene mucho que ver una sociedad que jerarquiza a las personas, y coloca a algunas en situación de ventaja (hombres, blancos, heterosexuales) y a otras en completa desventaja (mujeres, indígenas, homosexuales). Por eso el abordaje debe ser integral.