Opinión

Pluma invitada

El impacto del trabajo infantil en la sociedad

Roberto Chávez Zepeda

Roberto Chávez Zepeda

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Trabajo infantil

En el cajón de mis “trapos literarios viejos” encontré un libro de Sociología que llevábamos en el Bachillerato, y un tríptico de un evento relacionado con la posición del Grupo de seguimiento al tema del trabajo infantil (GTI) realizado en Guatemala el 20 de noviembre del 2012, los cuales despertaron mi interés por lo acontecido en el Hogar Seguro Virgen de La Asunción, luego en la correccional para menores Las Gaviotas y otros sucesos en los que se ven involucrados niños, adolescentes y jóvenes.

En el mencionado libro de Sociología atrajo mi atención una anécdota que relata un hecho relacionado con una visita hecha por el emperador Napoleón Bonaparte a la Academia Militar Saint Chamond, en Francia, cuando de manera servil el director de la Academia le preguntó cuál era, en su opinión, la edad en que debía iniciarse la educación de los jóvenes. La respuesta de Napoleón fue: “Quince años antes de que nazcan, educando a la madre”.

En cuanto al tríptico mencionado, su título fue El impacto social del trabajo en la niñez y la juventud, en el cual participaron algunos personajes de la época como la señora Ana de Molina. Los objetivos del Foro fueron: Iniciar un proceso de conocimiento sobre las temáticas de la economía contemporánea y su relación con el trabajo de los niños, niñas y adolecentes trabajadores; Conocer los impactos potenciales que las políticas de la economía contemporánea tienen sobre la niñez y la adolescencia trabajadora; Compartir los conocimientos que sobre el tema tengan los miembros del GTI; Los aportes realizados en este foro y otras actividades que se realicen serán una plataforma que servirá para ir construyendo la posición del GTI sobre estos temas económicos que de una u otra forma inciden en la población, especialmente de aquella en mayor riesgo y vulnerabilidad: los niños y las niñas y adolescentes trabajadores, entre otros.

Imagino que, obviamente, debió producirse un informe sobre los resultados y recomendaciones del Foro; sin embargo, en la Hemeroteca Nacional no encontré nada al respecto. Cosa usual en este tipo de eventos.

Como el tema está sobre el tapete, y además concierne a nuestros legisladores, el Gobierno Central y la iniciativa privada, me permito abundar en la información sobre lo que se entiende por trabajo infantil. El trabajo infantil se refiere a cualquier trabajo o actividad que priva a los niños o niñas de gozar su infancia. En efecto se trata de actividades que son perjudiciales para su salud física y mental, por lo cual impiden su desarrollo en general. El trabajo infantil incluye trabajo infantil antes de la edad mínima. La edad legal mínima en que los niños pueden aplicar autorizados a un trabajo es de 15 años, 14 años en los países subdesarrollados, para trabajos livianos, solo unas horas de vez en cuando; el límite mínimo de edad es de 13 a 15 años. Finalmente, para realizar trabajos arduos, el límite asciende a los 18 años, 16 bajo ciertas condiciones en los países subdesarrollados.

Las peores condiciones de trabajo infantil consisten en todas las formas de esclavitud o prácticas similares, como el trabajo forzoso, la trata, la esclavitud por deudas de los padres o la servidumbre. Esta también incluye actividades ilícitas o a las que puedan poner en peligro la seguridad, la salud y la moral de los menores, como la prostitución, la pornografía, el reclutamiento forzoso debido a conflictos armados, el tráfico de armas o de drogas, etc.

El trabajo forzoso incluye tareas domésticas con horarios excesivos o en un medio insalubre o peligroso, o que requieran uso de sustancias tóxicas o herramientas peligrosas.

Los efectos negativos del trabajo infantil son muchos, además de envejecimiento prematuro, desnutrición, depresión o drogadicción.

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