Opinión

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El padre esencial

Rolando de Paz Barrientos

Rolando de Paz Barrientos

En los años noventa una comisión especial en Estados Unidos estudió la salud general de los adolescentes norteamericanos y concluyó que nunca antes se había visto una generación menos saludable, menos cuidada y preparada para la vida. La mayoría de las causas señaladas en dicho estudio aún permanecen y suceden en nuestro país, pero una de ellas, la más determinante, es la ausencia del padre.

La desintegración familiar es una de las causas principales del deterioro de la sociedad. Cuando los hogares comienzan a desintegrarse, los hijos son los que sufren las consecuencias: se crea un ambiente perjudicial que dificulta su desarrollo integral. Para un niño es devastador no poder experimentar el amor paterno. ¿Qué tan determinante es el vínculo paternal en la vida de un hijo?

En la actualidad se han levantado voces que tratan de desvirtuar la figura paterna, buscando debilitar el modelo tradicional de familia. Pero hay una realidad innegable y es la influencia asombrosa del padre sobre los hijos; son tan importantes como las madres, pero de maneras distintas. Investigaciones serias han encontrado un nexo entre ambos que comienza desde el nacimiento: una de las primeras palabras que aprenden a decir es “papá” y antes de cumplir los 2 años manifiestan la necesidad de afirmación paternal, preguntan por él cuando no está en casa, buscan su atención y cuando la logran permanecen fascinados al verlo y escucharlo.

Cuando los varones llegan a la adolescencia expresan esa misma necesidad pero de maneras distintas: buscan competir con él o confrontar sus valores o los límites establecidos en casa. Las niñas, por su parte, preocupadas por la belleza, la imagen y la seguridad de sí mismas buscan ser validadas en su femineidad por su padre. Es en esta etapa de la vida cuando descubrimos con intensidad la necesidad del amor paterno.

La mayoría de problemas emocionales y relacionales de nuestros hijos se debe en gran parte a la ausencia de la figura paterna que le ayude a moldear y guiar sus vidas, principalmente en el área emocional y espiritual. Hay hombres distraídos, ocupados en el trabajo, distantes, cansados de la rutina y sin interés en proveerles a sus hijos las herramientas para su desarrollo integral, capacitándolos para enfrentar la vida. En muchos casos, hay quienes han evadido la responsabilidad o abandonado a su familia, generando un dolor y un anhelo permanente en la vida de los hijos. Sin embargo, esto no anula la importancia de la figura paterna en el desarrollo del individuo. Somos los padres quienes debemos procurar que nuestros hijos encuentren seguridad en el hogar, volvernos para ellos alguien esencial y determinante en sus vidas.

Esta semana que celebraremos el Día del Padre, los invito a reflexionar sobre el ejercicio de la paternidad responsable y el impacto que tiene en el desarrollo del individuo y en la transformación de la sociedad. Démosle a nuestros hijos la oportunidad de tener quizás aquello que no tuvimos: el amor, la atención y el respeto de un padre.

Tengamos la seguridad de que nuestra presencia en casa es importante. Feliz Día del Padre.

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