Opinión

Pluma invitada

En educación, el juego ensayo error no termina

César Augusto Sagastume

César Augusto Sagastume

La educación como sistema no puede quedar estática  durante mucho tiempo, por lo que se hace necesario hacer una evaluación de procesos  y poner en consideración las debilidades del mismo para  hacerlo perfectible, fundamentados en las experiencias adquiridas, los avances tecnológicos y la transculturación, así como los movimientos sociales, económicos y políticos que se dan en un mundo globalizado que demanda exigencias para mantener el equilibrio de la convivencia humana de acuerdo con los cambios contemporáneos de las tendencias educativas y las exigencias humanas, sin perder los principios de la lógica, la reflexión, el análisis  y el sentido común, a fin de no destruir los principios que la naturaleza brinda como creación divina.

Cuando no se toman en consideración las variables económicas, sociales, culturales, académicas, legales, laborales, de infraestructura, equipamiento, recurso humano calificado, socialización e integralidad de cada uno de los componentes necesarios para cambiar una estructura que ha permanecido por mucho tiempo, se debe tener la sabiduría necesaria para ser congruentes con las demandas de la población educativa y no caer en el ensayo y el erro, como hasta ahora ha sucedido.

Para hacer cambios en estas circunstancias se requiere emprender una evaluación concienzuda, utilizando todos los recursos técnicos, científicos y contenidos de los informes de evaluación que da la experiencia y resultados de foros y seminarios de autores de la comunidad educativa y expertos en el tema, para tener la convicción de que se hará con excelencia y de esa manera poder evitar inconformidades, como sucedió al transformar las Escuelas Normales, en donde no consideraron todos los elementos pertinentes para evitar volver a ensayar.

En el diseño curricular no se han contemplado variables que no permiten alcanzar los objetivos que se trazaron, incorporando una cantidad exagerada de cursos al currículo y luego enmendar el error, reduciendo el número de materias, o bien implementando carreras con pénsum que no contemplan los bloques de contenidos necesarios para alcanzar las competencias que demandan los empleadores.

No basta con saturar de cursos los pensa de estudios si los contenidos convergen en un tema común, cuando la necesidad de formar a las nuevas generaciones demanda otras necesidades de aprendizajes.

Se necesita formación de ciudadanos que produzcan para mejorar el producto interno bruto, que fomenten la creatividad, el turismo, aprovechamiento de los recursos naturales —fuentes de agua, bosques, riqueza minera— y prioricen conocimientos para mejorar las condiciones de vida para nuestros habitantes.

Es urgente normar procesos de mejoras en períodos de tiempo constantes. Puede ser cada bimestre, semestre o anualmente, para ir capitalizando aspectos para hacer perfectible el sistema, tomando en cuenta la consulta a expertos, comunidad educativa, autoridades, empleadores y funcionarios de los tres poderes del Estado, incluyendo religiosos, para que todos aporten ideas y estas se capitalicen para mejorar las condiciones educativas del país, sin obviar las agrupaciones sociales de siempre.

Se hace urgente organizar foros a niveles municipal, departamental y regional para implantar un “congreso nacional para hacer perfectible la educación”, cada fin de ciclo, en el cual se recojan insumos que se complementen con los resultados de la reingeniería del sistema.