Opinión

Ventana

Guatemala verde, verde hoja, verde agua

Rita María Roesch

Rita María Roesch

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Incendios forestales

La Reserva de la Biosfera Maya es el área protegida más grande de Guatemala. Comprende 21 mil 602.04 kilómetros cuadrados. Fue establecida el 5 de febrero de 1990. Hace 27 años este espacio de vida tenía el cien por ciento de cobertura boscosa. Sin embargo, se encuentra amenazada por la escasa presencia del Estado, por los invasores, por la tala inmoderada, las actividades agrícolas y ganaderas, muchas de ellas generadas por el narcotráfico.

Los guatemaltecos expresamos nuestro profundo dolor y un sentimiento de terrible impotencia, a través de las redes sociales, por los 29 incendios provocados por manos criminales recientemente en Petén, como también en Chiquimula y en Morazán, El Progreso.

Solo en Petén se han localizado 19 incendios. ¡Llora sangre! “Guatemala nació verde, verde como las hojas, verde como una prístina poza de agua, pero la tornamos de color ocre, tierra sin vida”, lloró el Clarinero.

No es difícil imaginar a los jaguares, venados, tapires, tepezcuintles, armadillos, serpientes, monos, guacamayas, loros y todas nuestras magníficas especies que ya están en vías de extinción huyendo con sus crías del fuego voraz, de la muerte, del ahogo. Lo más probable es que muchos de estos “hermanos nuestros”, como los llamaba San Francisco de Asís, legitimándolos, no encontraron ni un refugio verde donde ponerse a salvo.

En este año 2017, solo en la región petenera perdimos otras mil quinientas hectáreas de selva tropical húmeda. ¡Perdemos nuestros tesoros naturales y culturales porque el territorio petenero es maya!

El dosel arbóreo protege decenas de ciudades milenarias que permanecen enterradas con historias secretas que aún no han sido contadas. Los invasores lo saben. Por eso alarma el comentario de Byron Castellanos, director de la Asociación Balam: “Lo que hacen los invasores es saquear los sitios arqueológicos antes de prenderle fuego al lugar”. PL. 18.04.17. pág. 6. Esta vez al sitio saqueado se le conoce como El Peruito.

En Guatemala nos queda un 32 por ciento de cobertura boscosa. De cada cien árboles, 68 han sido quemados o talados. ¿Qué podemos hacer?

Conversé con Francisco Asturias, de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación. Asturias recomienda: 1. Los guatemaltecos debemos exigir que sea protegido el manto verde más grande de Mesoamérica, que comprende la Biosfera Maya, Calakmul, en México, hasta río Bravo, Belice. Es la selva más grande después de la Amazonia; 2. Exigir al Gobierno gente idónea en los puestos de decisión. ¡No más pagos políticos! 3. Aumentar el presupuesto a las instituciones estatales que trabajan en el tema; 4. Y, a mi juicio, lo más importante es enfocarnos en acciones de prevención.

Imagino un voluntariado joven, creativo, que proponga una visión común para proteger nuestra selvas y bosques. Imagino voluntarios apoyando a las instituciones estatales para capacitar a las comunidades en el desarrollo de proyectos sostenibles.

Se necesita un programa de pago por servicios ambientales, como sucede en Costa Rica, para ayudar a quienes viven en ecosistemas con bosques y plantaciones forestales. Imagino que sí es posible una población educada, que cuida la belleza de su paisaje natural y su cultura ancestral. Imagino una Guatemala verde, verde hoja, verde agua…

clarinerormr@hotmail.com