Opinión

Pluma invitada

La descomunal zalamería hacia Trump

Pablo Rodas Martini

Al enterarme  de la decisión del presidente Jimmy Morales de emular a Donald Trump, escribí el siguiente tweet: “Guatemala recién votó en apoyo de USA  en la ONU y moverá su embajada hacia Jerusalén. Una maniobra diplomática con puros fines domésticos: que USA le retire el apoyo a la CICIG y contribuya a su desmantelamiento. Tan obvio como 1+1=2”.

Yo he reprobado a la Cicig en dos artículos previos: No éramos un estado fallido y ¿Por qué fracasará la Cicig? Mi punto de vista es simple: la Cicig debe continuar pero su mandato tiene que reducirse, pues no solo provoca beneficios sino también perjuicios al país. Sin embargo, la decisión de Morales, una colosal zalamería para satisfacer el ego del gran narcisista, Trump, refleja la desesperación de un presidente que se ahoga y que compromete a Guatemala en sus manotazos y pataleos por mantenerse a flote.

Veamos algunas de las aristas: 1. Si la decisión responde a los “lazos históricos” de Guatemala con Israel )a raíz del trabajo laborioso de Jorge García Granados), como clama la derecha, ¿Por qué Morales no anunció la decisión cuando tomó posesión, o unos meses después? Nadie, ni la Alianza Evangélica, demandó públicamente ese traslado. Seguimos, cual república bananera, la decisión de EE. UU. Si Trump no hubiera adoptado la decisión, nadie, pero nadie en Guatemala, hubiera exigido el traslado de la embajada. No seamos hipócritas.

2. EE. UU. ha instruido a sus embajadas para que refuercen la seguridad ante eventuales actos terroristas. Ellos tienen los recursos humanos y financieros, pero cualquier cosa podría suceder con nuestras embajadas en tres países musulmanes: Egipto, Marruecos y Turquía, o en cualquiera de las 12 embajadas en países europeos (Israel protegerá a la de Guatemala en Jerusalén). Morales arriesga muchas vidas, y no por una convicción plena del país, sino porque precisa de un salvavidas para sobrevivir.

3. Hay gran probabilidad de que los países musulmanes boicoteen la importación de cardamomo —cerca del 2% de las exportaciones—, algo que ya sucedió y que forzó a Guatemala a recular vergonzosamente. La economía nacional, por supuesto, se afectaría poco, y EE. UU. quizás aumente su ayuda al país, lo que compensaría, pero el descalabro para los pequeños agricultores de cardamomo sería trágico. (En relación a los migrantes: EE. UU. no suavizará para nada su política hacia los guatemaltecos.)

4. La decisión de Trump ignora la relevancia política de Jerusalén. La decisión de Trump prácticamente finaliza el rol mediador de EE. UU. en el conflicto en el Medio Oriente, cediendo la batuta a los europeos.

5. La decisión de Trump, secundada por Morales, el zalamero, ignora el crítico rol religioso que Jerusalén tiene no solo para judíos y cristianos, sino también para musulmanes. Para estos es la ciudad donde Mahoma subió al cielo para conversar con Dios. No se trata solo de un tema político con los palestinos, sino también religioso con los musulmanes. Morales hará lo imposible porque Trump lo reciba a inicios de 2018. Le pedirá que retire el apoyo a la Cicig, y dada la impulsividad de Trump no sería raro que ahí mismo se lo ordene al Secretario de Estado, Rex Tillerson. He ahí la razón de la gran zalamería de Morales.

A Jerusalén hay que tratarla con la finura de estadista que tuvo el califa Omar en el año 637. El patriarca cristiano Sofronios le entregó la ciudad para evitar un baño de sangre y lo invitó a orar adentro de la Iglesia de la Resurrección o del Santo Sepulcro, donde se supone que estuvo el Calvario y la tumba de donde habría resucitado Jesús. Omar le respondió que si él hacía eso, los musulmanes, tarde o temprano, iban a considerar sagrado ese lugar y demolerían la iglesia cristiana, reemplazándola con una mezquita. Oró afuera, lugar donde posteriormente se construiría la famosa Mezquita de Omar. Quince siglos después, Trump y Morales no le llegan ni a las rodillas a Omar. @pablorodas