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Matanza de ballenas

Vida Amor y Paz

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Como muchos de mis lectores y televidentes sabrán, mi amor por la naturaleza llega también al mar, donde he podido admirar, querer y filmar infinidad de especies marinas que necesitan nuestra protección. Un caso resonado que me quita el sueño es la cacería de ballenas que llora sangre; una cacería indiscriminada hacia esas inofensivas criaturas que zurcan los océanos. Estas nobles criaturas debieran ser motivo de admiración pues nos ayudan a atraer turismo durante su avistamiento y no debieran ser descuartizadas.

Por esta cacería insensata es que muchos países están consternados y expresan un firme rechazo a la decisión del gobierno de Japón de reanudar el componente letal de investigación del Programa NEWREP‐A, en aguas del Santuario del Océano Austral, a pesar de que ya hubo un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de rechazo.

En 1986 la Comisión Ballenera Internacional (CBI) prohibió la caza comercial de las ballenas para que las poblaciones de cetáceos pudiesen recuperarse, pero lo peor es que se reglamenta la caza de las ballenas con fines científicos cuando sabemos que es simplemente una excusa para seguir cazando con fines comerciales. En otras palabras, debemos parar esta cruel cacería que se justifica como cacería para la investigación científica, cuando no es más que una gran barbarie comercial.

Tanto malestar existe ante esta cacería que los países integrantes del grupo Buenos Aires (GBA), entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá y Uruguay se reunieron junto a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para rechazar la crueldad hacia los cetáceos. Dicen que el gobierno de Japón debe cumplir con lo establecido en la Resolución 2014‐5 y no seguir emitiendo permisos nuevos para la caza de ballenas en aguas antárticas. El actuar de Japón en este tema ha sorprendido al mundo porque ellos debieran cumplir con los criterios establecidos por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), también llamada Tribunal Internacional de Justicia, que es el principal órgano judicial de las Naciones Unidas establecido en 1945 en La Haya, Países Bajos.

Según reflexiones de Héctor Guzmán, Consultor del MARN en Cambio Climático, debemos hacer un llamado de atención a todos los países contratantes para que las prescripciones que están en los Acuerdos Multilaterales de Medio Ambiente permitan disciplinar la actividad que ejerce Japón de manera desnaturalizada. La Organización Mundial de Comercio OMC aporta textos que vinculan y disciplinan a los países “Partes” a realizar actividades de carácter racional con la naturaleza y a desacelerar esta actividad nefasta que está aniquilando a las ballenas.

Pido a mis lectores que usen las redes sociales (Facebook, Twitter) y suban a sus páginas este artículo o parte de él para exigir el respeto a la integridad de los Santuarios de Ballenas ya establecidos por la Comisión Ballenera Internacional y respalden la creación de nuevos Santuarios. Si todos nos unimos protestando ante estos atropellos, tendremos poder para pararlos.

vidamordepaz@yahoo.com