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¿Qué oscuridad estamos viviendo?

Vida Amor y Paz

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Derecho indígena

Si nos remontamos a tiempos de antaño cuando los mayas hablaban sobre el fin de una era y el principio de otra al final del año 2012, me imaginé que tenían que hablar del cierre de un círculo vicioso en el cual salíamos por fin de un negro túnel de más de 5,125.25 años para encontrarnos con la luz. Sin embargo, hoy comprendo que para salir de ese negro túnel debemos atravesar una serie de “pruebas” donde finalmente debe reinar el bien sobre el mal. Uno de esos libros sobre los calendarios mayas fue escrito por el arqueólogo Ernesto Arredondo y Tomás Barrientos.

Se trata del único libro académico escrito en Guatemala que distingue la mitología de la ciencia y pone en real perspectiva el tema del final de la era y principio de otra. ¿Pero estamos o no saliendo de esa negra oscuridad?

Al final de cada año solar maya hay cinco días oscuros que denotan la idea de que antes de un nuevo amanecer debe haber la época del desorden. Por ejemplo, según Barrientos, es muy interesante la idea del Carnaval —con gran desorden— que precede a la Cuaresma. Tenemos que pasar un tiempo de caos antes de llegar al orden, pero jamás debemos darnos por vencidos porque este orden tarde en llegar.

Hoy vemos un desorden en el tráfico que ya es insostenible. Vemos maras que agobian a la población con extorsiones. Vemos asaltos y robos por doquier. Vemos amenazas de deportación a los indocumentados. Vemos una embarcación holandesa que ofrece abortos en aguas internacionales. Vemos corrupción. Vemos confrontación por el tema del derecho indígena. Vemos a nuestros países agobiados por las declaraciones del presidente Donald Trump sobre deportaciones masivas, a pesar de que se contradice con el secretario de Seguridad nacional de Estados Unidos, John Kelly, de que no habrá semejante tipo de deportación.

No hay que perder la esperanza, pues tarde o temprano llegará la luz. Pero al mantener los principios y valores, con la convicción de que llegará la atraeremos como un espejo.

Retomando el tema del derecho indígena de mi artículo anterior, no me cabe la menor duda de que las diferentes etnias convergen en los mismos valores, a pesar de que las prácticas de cómo hacer justicia varíen de comunidad en comunidad. Asiento con la postura de un lector, Regino Juárez, quien dice que “La justicia indígena o maya ha existido desde siempre, antes de que llegara la invasión, lo único que se está pidiendo es un reconocimiento.” Y agrega: “Le escribo desde aquí arriba, aquí en la montaña, aquí donde tenemos algo de paz, porque gracias a los valores que nos han enseñado nuestros abuelos, y que nuestras autoridades indígenas promueven, conocemos el valor del respeto al prójimo”. Le aplaudo, pues he visto con mis propios ojos cómo se hace justicia en la montaña y funciona bien. Pero de allí a que la aprobación del artículo 203 sirva para polarizarnos más, no lo concibo, pues puede echar abajo las reformas en su totalidad, lo que sería lamentable.

La práctica milenaria de la que nos habla el Sr. Regino Juárez ha existido desde siempre y seguirá existiendo aunque no fructifique el artículo 203. En otras palabras, este artículo no agregará más valor a lo que ya está en el artículo 66 de la Constitución. Solo es cosa de reconocer y aprovechar lo que ya establece dicho artículo, que precisamente habla del derecho indígena.

Debemos conocernos más para trabajar juntos. Dicen que “Conocer a tu vecino es el reto”. No nos dividamos ni polaricemos. Busquemos la luz. Apoyemos a que se haga realidad la reforma de la Constitución, pues hay temas torales a los que debemos prestar atención. Caminemos más allá de lo que nos divide.

vidamordepaz@yahoo.com