Opinión

LIBERAL SIN NEO

¿Quién podrá salvarnos?

Fritz Thomas

Fritz Thomas

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Brexit

La respuesta a la pregunta parece ser… el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el G20. La mayoría de los mortales no nos enteramos, ni prestamos mayor interés, a las reuniones periódicas de jefes de los bancos centrales y ministros de Finanzas de las 20 mayores economías del mundo, conocidos como el G20. Pero ellos sí se preocupan por nosotros. Esto se desprende de declaraciones a raíz de la última reunión de banqueros centrales y ministros del G20 en Chengdu, China. Los funcionarios del G20, junto con el FMI y otros organismos multilaterales, “prometieron proteger a la economía mundial” de las repercusiones del referendo británico para salirse de la Unión Europea (Brexit). Me pregunto si esto nos permitirá dormir más tranquilos.

La preocupación es el anémico “crecimiento mundial”; el FMI ha revisado hacia abajo su estimación del crecimiento del “PIB mundial” para 2015, de 3.2% a 3.1%, una disminución de 0.1%. Tapándose la espalda por si la brujería de medidas estatales globales no funcionara, el FMI declaró que “el crecimiento mundial puede ser incluso menor, de persistir las incertidumbres económicas y políticas provocadas por el Brexit”.

Según comunicados de prensa emanados de la reunión de los G20, los culpables del débil comportamiento del crecimiento económico “mundial” son la incertidumbre creada por el Brexit, y agrega un funcionario, las tres T: terrorismo, Turquía y Trump. En esta oportunidad no se culpó al calentamiento global, El Niño o La Niña, pero sí a Trump. Independientemente de lo que se piense de Trump, una cosa es prometer que se protegerá a la economía mundial, y otra es proponer que la incertidumbre provocada por este señor tenga algo que ver con la falta de performance de la economía global.

¿Qué propones Christine Lagarde, directora del FMI? Los gobiernos de los países ricos, como Estados Unidos, Alemania, Canadá y Australia deben gastar más para “estimular” la economía mundial. Con una dosis de clásica jerigonza elitista, se propone que “reformas que faciliten la escalada hacia arriba de inversiones en infraestructura ayudarían a aumentar la capacidad productiva, impulsar directamente la demanda de corto plazo y catalizar la inversión privada”. ¿Se entiende? Sencillamente aumentar el gasto de gobierno para estimular la economía. ¡Descubrieron la limonada fría! El enfoque sobre política fiscal, aumentart la inversión pública, viene por la evidente falta de efectividad de “estímulos” monetarios, donde los bancos centrales de Estados Unidos y la Unión Europea han bajado sus tasas de interés artificialmente a prácticamente cero e inundado los mercados de crédito y dinero. El problema, afirman, es que no hay suficiente inflación.

El FMI ha pasado de ser una institución financiera multilateral que proveía financiamiento y asesoría a países individuales, para atender problemas contingentes en sus balanzas de pagos, a ser un médico financiero-económico de la “economía mundial”. La receta del FMI, estimular la economía con masiva inversión pública, la viene ejecutando Japón desde hace un cuarto de siglo y lo único que ha conseguido es aumentar el peso de su deuda, que unido a altos impuestos y regulaciones, tiene paralizado su dinamismo económico. ¿Más deuda? En ocho años, Barack Obama ha duplicado la deuda de Estados Unidos y Alemania revienta sus alcancías bajo el peso de los rescates financieros europeos y el costo de mantener a más de un millón de migrantes refugiados. Las economías de Estados Unidos y Alemania tienen más que temer de aumentar su deuda pública, que del terrorismo, Turquía o Trump.

fritzmthomas@gmail.com