Opinión

urbanismo y sociedad

Trump y Enade

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

Archivado en:

Alfonso yurrita cuesta

Trump, un multimillonario de los bienes raíces y de los casinos “es la expresión de la antipolítica y de una cierta antisociabilidad” (El País), quien pretende construir un muro en la frontera sur de Estados Unidos, confiscando todos los pagos de remesas derivadas dentro de salarios fuera de la ley; aumentar las tasas en todas las visas temporales “y si es necesario cancelarlas”, y que las familias juntas se tienen que ir.

Todo esto sucede cuando la Unión Internacional de Arquitectos presenta las “Ciudades Intermedias – Urbanización y Desarrollo”. Mientras Enade y el Gobierno toman esta idea y presentan una agenda urbana para Guatemala, con el fin de “establecer una política pública que siente las bases para la creación de barrios y ciudades inclusivos, seguros y sostenibles”. Sin embargo, actualmente existen factores complejos que hay que resolver como los geofísicos, fallas (Cambray, Villa Nueva). Población: estructura social, pobreza y uso del suelo, transporte y comunicaciones, drenajes, energía, agua, contaminación, desechos sólidos. Y sobre todo contar con buenos alcaldes como en 1972, cuando Colom Arqueta dirigió el Edom, que pretendía “la orientación del crecimiento de la población, dirigiéndola en tal forma que esta se ubique en lugares más adecuados que correspondan a las necesidades del desarrollo económico del país y que a su vez tienda a su debida formación del progreso da la sociedad”. Al no haberse realizado, con el tiempo la población emigró y ahora dos tercios proveen de ingresos vitales urbanos.

Pero fue desde el terremoto en 1976 que repercutió negativamente en la economía y cientos de personas se movieron hacia el área metropolitana y, a posteriori, a Estados Unidos, durante el conflicto armado interno, provenientes de la parte occidental del país y emigraron hacia México y Estados Unidos. Ahora son los que sostienen a sus familias en Guatemala. En el 2009 se recibieron Q4.782 millones, y en el 2013, Q5.105, equivalentes al 10% del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, también muchos de ellos han sufrido la expulsión. Solo entre enero y julio del 2014 fueron 18,888, y en el 2015, 31,443, y ahora ya tenemos 300 asentamientos, especialmente en el área rural. La situación es complicada, pues las autoridades de Estados Unidos estiman que dos millones de guatemaltecos en condición irregular serían los probables expulsados por el gobierno de Trump (4/9/16 P.L.). Así, la economía nacional se vería en una situación crítica, con la debilidad esa burbuja económica que nos sostiene, el narcotráfico, las pandillas juveniles que se han desarrollado, ya que no ha habido un Estado con estrategias, planes de desarrollos regionales, urbanos y metropolitanos.

Una reciente encuesta sobre emigración internacional de guatemaltecos, efectuada por la OIM en ocho regiones del país, concluyó que la población guatemalteca que tiene familiares en el extranjero es del orden del 36% de la población total. El 38.6% reside en áreas urbanas y el 61.4%, en áreas rurales. ¿Será a estos a los que se pretende urbanizar?, cuando el 72% de la población emigrante proviene del área metropolitana, donde se concentra la economía urbana nacional, la cual Mr. Trump pondría en riesgo si aplica sus políticas de exclusión al amurallar la frontera. Pero con una población intercomunicada, con más de 10 millones de móviles (P.L.) y Facebook, sin internet, que Trump anularía. Así: ¿qué hará Enade y el Gobierno ante esta situación antisocial y antipolítica y con una seguridad urbana que, según Trump, habría que pagar dentro de su mentalidad de economía de mercado?, pero ya no tendríamos remesas para todo esto.