Opinión

hagamos la diferencia

Unidad en la diversidad

Samuel Reyes Gómez

Samuel Reyes Gómez

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Derecho indígena

Los países desarrollan cuando sus habitantes actúan unidos, al buscar el bienestar común, si resuelven sus problemas bajo reglas aplicables a todos, al esforzarse para generar recursos para mantener a sus familias, cuando se educan y se preparan para ser útiles a la sociedad. Lo ideal es que, aunque hablen varios idiomas, se oficialice uno que permita la comunicación. Aunque Guatemala es un país con diversidad étnica, cultural y lingüística, propiciar la diversidad sin buscar la unidad es peligroso para la estabilidad de una nación. Los derechos y los beneficios de los pobladores de un país deberían ser ecuánimes, pero también las obligaciones. Buscar la unidad es importante.

En estos días está en discusión la inclusión en la Constitución Política de Guatemala del “derecho indígena”. Los argumentos en pro y en contra son variopintos, y la sola mención del mismo ha causado división en la población guatemalteca. La pregunta es ¿Por qué la insistencia de incluir este tipo de justicia dentro del derecho guatemalteco? Creo que esto contribuirá a crear más división, pues como dice el dicho popular: “O todos hijos o todos entenados”. Debemos considerarnos guatemaltecos “todos” los que nacimos en este país o nos acogimos a esta ciudadanía. La justicia guatemalteca debe aplicarse a todos por igual, sin importar raza, credo, situación económica, nivel académico, etc.

El problema del guatemalteco es el individualismo, ya que se actúa en función únicamente de la propia conveniencia. Esto también es aplicable a grupos, pues se procede en función de nuestro propio grupo, comunidad, iglesia, institución, etc., sin importar perjudicar a los demás. En forma exagerada podríamos decir que tenemos 25 “Guatemalas”, cuando debería ser una; cada etnia quiere mantener su forma de actuar sin importar el respeto a las demás.

Citaré algunos ejemplos: a) Trabajando en un proyecto con fondos holandeses para fortalecer la gestión de áreas protegidas se contempló una oficina para pueblos indígenas, se pidió que la contratación fuera pluricultural. Se contrató un kaqchikel, un k´iche´, un achi’, un q´eqchi, un mam y un tz’utujil. Resultado: nunca pudieron trabajar, pues cada quien quería imponer su criterio sin condescender con los demás, y las reuniones de planificación siempre terminaron en discusiones estériles, sin ningún aporte importante. b) Trabajé en el Ministerio de Agricultura y llegó un viceministro indígena, quien discriminaba a los “ladinos”, su gestión se volcó únicamente para su etnia, a sabiendas de que su cargo era para atender a todos los agricultores y empresas relacionadas con la agricultura en general; no le importó.

Aunque se esgrimen razones históricas valederas para este tipo de solicitudes, debemos visualizar el futuro; enfrentar unidos al mundo. Debemos aprovechar las ventajas y las potencialidades de este país, unirnos todos como un solo pueblo, pero comportarnos también como tales, pensar en ser mejores, en educarnos, en prepararnos, en aprovechar los recursos. Cualquier iniciativa que atente contra la unidad debe ser desechada, pues directa o indirectamente hay intereses espurios para conseguir la aprobación de normas para su propio beneficio o para el beneficio de algunas naciones que siguen interesadas en que “no desarrollemos”. Recordemos que al final casi la mayoría de guatemaltecos llevamos un poco o mucho de sangre indígena en nuestras venas. ¿Por qué tanta división, si somos una sola Guatemala?