Opinión

DE MIS NOTAS

Otto Pérez o Maldonado

Alfred Kaltschmitt

Alfred Kaltschmitt

Con cada día que pasa se le caen más hojas al árbol presidencial y ya no proyecta sombra ni cobija su autoridad ejecutiva. Lo atraviesan los rayos ultravioleta de la movilización social y las cada vez más crecientes demostraciones de descontento popular. Las ramas políticas que lo sostienen se desgajan y el tronco ya tiene una oscilación que hace muy difícil mantener la gobernabilidad de la Nación.

Si la renuncia de la vicepresidenta causó un tsunami que inundó todas las esferas del Ejecutivo e hizo tambalear al Estado, la anuencia de la Corte Suprema de Justicia de darle trámite al antejuicio en su contra es un tiro directo a la cabeza del Ejecutivo, “el presidente que representa la unidad nacional y deberá velar por los intereses de toda la población de la República”, al tenor del artículo 182 de nuestra Carta Magna.

El epicentro del huracán político ahora se divide en dos: una parte seguirá gravitando en el Palacio Nacional, presionando la renuncia del Presidente, y la otra gira alrededor del Congreso de la República, el cual recibirá todo el peso de la protesta y la movilización civil.

El partido Líder, siendo la bancada más numerosa, tiene un peso crítico en la decisión. Sin esa bancada no se reúnen los 105 votos necesarios para quitarle la inmunidad al Presidente. Pero previo a eso, el candado lo tiene la Comisión Pesquisidora, también dominada 3 a 2 por Líder.

Ya las jugarretas politiqueras comenzaron, pues en días pasados la Comisión denunció ante la PDH que son objeto de intimidación y amenazas. Lo mismo hizo Amílcar Pop ante organismos internacionales, explotando al máximo su capital político de ser el primer diputado indígena que logra “bajarse” a un Presidente.

La Comisión Pesquisidora recibió la documentación remitida por la Corte Suprema, la cual contiene básicamente toda la investigación que la Cicig tiene del caso de La Línea. La argumentación del diputado Pop no es relevante realmente. El antejuicio es político y el costo “político” de no darlo es lo que está en la mesa.

Resulta harto interesante que la decisión de quitarle la inmunidad al Presidente esté en manos de Manuel Baldizón. ¿Qué negociaciones políticas pueden derivarse? A Líder le interesa que continúe el proceso electoral. Pero también está consciente de que el desgaste de la coyuntura política no abona en su beneficio. También sabe que aunque le quiten la inmunidad al Presidente, este puede continuar. Pero tampoco se descarta que pueda utilizar la defenestración del Presidente como una presea electorera en la ruralidad, donde el tarimazo de “tuve que hacerlo por ustedes” pega centro.

¿Estará alguien pensando en Guatemala? Hasta las manifestaciones se han venido degradando. Basta ver las pancartas y la multiplicación de quioscos de feria para detectar que la izquierda radical se ha apropiado de buena parte del movimiento. Ellos van con todo. Rompimiento constitucional, renuncia del Presidente y también del Vicepresidente Maldonado. Que se nombren “ellos” a un triunvirato que gobernará hasta que “ellos” llamen a una Constituyente que “ellos” se asegurarán de dominar para meterle mano a la Constitución en calidad de fornicación ideológica y su nuevo acuño de refundación del Estado.

Es evidente que la gente de la avenida La Reforma, la cooperación internacional, y todos los que tienen dos dedos de frente, prefieren guardar el orden institucional que abrir esa caja de Pandora. Saben que las opciones del Presidente están cerradas. Que lo mejor es que suba Maldonado, se nombre una terna, otro vice, se continúe con las leyes anticorrupción y que el Tribunal Supremo Electoral cumpla con su función de salvaguardar el proceso haciendo valer la ley.

En la medida que hagan bloqueos y desfiguren la protesta social genuina, se incrementarán los quioscos, las pancartas anodinas y los grupúsculos alquila buses.

Ojalá no llegue a eso.

alfredkalt@gmail.com