Opinión

URBANISMO Y SOCIEDAD

Relaciones municipales

Alfonso Yurrita

Alfonso Yurrita

Empezaremos por recordar que metrópoli viene de metro; madre y polis: ciudad. Por lo que la propaganda para las próximas elecciones municipales en el departamento de Guatemala está totalmente desestructurada. Por ejemplo, su desarrollo económico está englobado dentro del ámbito del urbanismo, en especial el metropolitano, por lo que debe controlarse el fenómeno expansivo conocido como conurbación y procurarse el desarrollo conjunto de las actividades y servicios básicos comunes a las distintas poblaciones en torno al centro de mayor jerarquía: la Ciudad de Guatemala. Los planes de desarrollo económico se basan en empleos, establecer nuevas industrias y negocios; este desarrollo debe llegar en especial a aquellos habitantes que no viven, sino sobreviven, bajo circunstancias que no aseguran adecuados estándares de vida.

La economía en el área metropolitana se está sosteniendo en gran parte con las remesas superando ya los US$5 mil millones. Es esa población que ha tenido que emigrar ante el fracaso económico metropolitano y que ha creado una fuente de ingresos permitiendo cierta estabilidad cambiaria que se traduce en mayor poder de compra de cierta parte de la población metropolitana. O de esos barrios acaudalados cada vez más blindados que se están instalando plenamente en una mezcla de lujo por un lado y, por otro, una depauperación que está produciendo una violencia urbana sin una solución por falta de una planificación territorial metropolitana que no aparece en los planes electorales de esos candidatos.

A partir de los procesos democráticos en los años de 1990, las administraciones municipales del departamento de Guatemala copiaron planes urbanos de Curitiba y Colombia. Lo más triste es que ya existían planes en los inicios de los años de 1980 como el EDOM. La Constitución de la década de 1980 ya señalaba la región metropolitana en el artículo 231, que decía: “La ciudad de Guatemala como capital de la República y su área de influencia urbana, constituirán la región metropolitana”. Así que cuando se profundiza en el análisis de la situación actual, constatamos que la Ciudad de Guatemala y los municipios conurbados se han convertido en el área metropolitana más grande de Centroamérica, con casi cuatro millones de habitantes. Pero los alcaldes continúan con sus campañas electorales para mantenerse en el poder en su pedazo de esa metrópoli, sin recapacitar que su gobierno seguirá siendo un fracaso, pues los problemas regionales les afectarán más conforme pasan los años. Y así vemos a alcaldes como Coro, de Santa Catarina; Escobar, de Villa Nueva (quien vislumbra algunos proyectos en áreas cercanas); Pérez, en Mixco, y Arzú, en Guatemala, que siguen enfrascados en los problemas de sus territorios, cuando muchos de ellos solo los pueden resolver en compañía de planes conjuntamente con los municipios colindantes. Tal como un anillo metropolitano, sistemas adecuados de tránsito y transporte, agua —ya en crisis—, drenajes, basura, uso del suelo en variables de calidad y densidad, en todos los niveles, y reducir la pobreza.