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EDITORIAL Iniciativa buena y también novedosa
Muy pocas personas supieron de la oferta hecha por el presidente George W. Bush en la pasada cumbre de las Américas, en el sentido de que llamaría a empresarios estadounidenses para establecer mecanismos de ayuda, fundamentalmente económica, dirigidos a Guatemala, y por esa causa constituye una muy agradable sorpresa el anuncio de la secretaria de Estado para la Diplomacia Pública, señora Karen Hughes, quien llegó al país acompañada de Steve Reinemund, presidente mundial de Pepsi, y Bob Lane, de Deere.
La iniciativa es, entonces, del presidente estadounidense, quien hizo algo similar en Pakistán, donde llamó a cinco empresarios con un fin parecido. La propuesta para beneficiar a Guatemala será conocida la semana entrante, una vez los visitantes regresen de las reuniones que sostuvieron aquí y de las visitas realizadas a lugares donde esos fondos serán puestos a trabajar o serán otorgados.
Las informaciones proporcionadas señalan que los temas principales son educación, tierras y recursos en general. Es una buena escogencia, porque cada vez es más evidente que la falta de educación es el peor de los problemas de una sociedad, ya que sus efectos alcanzan todos los sectores y a todos los niveles.
Por su parte, el tema de la tierra es igualmente importante porque ha sido históricamente difícil, y porque para solucionarlo hay una serie de acciones que dependen en forma directa de toda una larga serie de consideraciones tanto ideológicas como políticas.
En vista de que aún no se han preparado las sugerencias de los empresarios estadounidenses, es buen momento para hacer un par de sugerencias. La primera, que se invite a participar en este esfuerzo a compañías que tienen presencia directa en Guatemala, aunque en sí no sean megacorporaciones multinacionales.
Y la segunda, que de alguna manera se invite y se convenza al sector privado guatemalteco que todavía no tiene planes en ese sentido a realizar algunas acciones similares, por razones de simple lógica.
Lo más probable es que la oferta de la semana entrante sea muy generosa. Entonces es necesario que las autoridades, en la medida de su campo de acción, se preparen para facilitar que todo sea una realidad en el menor tiempo posible, porque lo obliga la situación actual de los damnificados, pero también las condiciones que han prevalecido a lo largo de muchas décadas.
Otro factor que puede ser sugerido para augurar éxito a las acciones preparadas por los empresarios mencionados es tomar en cuenta los criterios de las comunidades y sectores beneficiados. Un viejo error es pensar que sólo es posible realizar algo en la forma como se hace en una determinada cultura.
La iniciativa hoy comentada tiene la oportunidad de convertirse en una especie de plan piloto para aplicarlo en los países latinoamericanos que lo necesiten. Participar sin intenciones ni dobleces en el esfuerzo de hacerlo realidad concreta y positiva para los habitantes del país beneficiado, es una obligación moral. Es ayudar a quienes nos ayuden.
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