Para comprender la composición de fuerzas en el panorama político guatemalteco debe verse la elección reciente de la nueva junta directiva del Congreso, el pasado 13 de noviembre. Es la continuidad de una fuerza parlamentaria, de aproximadamente 85 votos, que se caracteriza por adversar la lucha contra la corrupción, apoyar deliberadamente al gobierno de Morales y que trabaja por restaurar las condiciones políticas previas a 2015. Una fuerza que ha reeditado la lógica de alianzas por conveniencia para mantener privilegios, el control de las contrataciones del Estado y un blindaje jurídico desde las cortes nacionales.