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Queman autopatrulla
Vecinos de Sololá atacan Policía durante cortejo de muerto en disturbios
Por:
Julio Lara, Edgar René Sáenz
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| Frente a la subestación policial de Los Encuentros, Sololá, pobladores que acompañaban el cuerpo del trabajador muerto anteayer incendiaron un autopatrulla. Foto Prensa Libre: Édgar René Sáenz. |
Un centenar de personas que acompañaban el cadáver de Raúl Castro Bocel, el trabajador que murió durante los disturbios del martes pasado en Los Encuentros, quemaron ayer un autopatrulla de la Policía Nacional Civil de la subestación de Sololá.
Los hechos se dieron luego de que en la morgue se entregó a familiares el cuerpo del hombre que murió durante las manifestaciones contra el traslado de un cilindro propiedad de la empresa Montana, que realiza trabajos de exploración minera en San Marcos, el cual es custodiado por la Policía y el Ejército.
El cuerpo fue acompañado por vecinos que iniciaron una caminata por la calzada Venancio Barrios, de Sololá.
Al llegar al centro, los líderes del movimiento, Vicente Chumil y Santos Mendoza, de la Defensoría Indígena, hicieron un mitin en el que resaltaron que “la lucha continúa” y declararon mártir a Castro.
Los de la caminata portaban carteles en que decían “policías asesinos”.
Al concluir la concentración, un grupo de personas gritó insultos a los agentes de la subestación, y éstos optaron por cerrar su sede.
Esto lo aprovechó una turba para lanzar piedras a las ventanas e incendiar el único autopatrulla al servicio de ese comando.
La reacción de las fuerzas de seguridad fue inmediata, pues varios agentes antimotines lanzaron bombas de gas lacrimógeno para dispersar a los protestantes.
El resto de personas que acompañaba el cortejo fúnebre abandonó el lugar, y como medida de prevención los comercios cerraron.
Los Bomberos Voluntarios acudieron al lugar para sofocar las llamas. A eso de las 17.30 horas, todo había vuelto a la calma y la Policía mantenía sus unidades antidisturbios en alerta. Incluso fueron enviados refuerzos.
Medidas
El fiscal de Sololá, José Edwin Recinos, indicó que solicitará cinco órdenes de captura contra los líderes comunitarios sindicados de haber organizado los bloqueos.
Los campesinos advirtieron: “No queremos ver policías en nuestras comunidades”. Agregaron que si se intentan los arrestos reaccionarán con más fuerza que el martes pasado.
Ese día, unos mil policías y 100 soldados custodiaron el cilindro en el trayecto de Los Encuentros, pero en el kilómetro 138 de la misma ruta fueron atacados con armas de fuego, palos, piedras y bombas molotov por parte de personas que adversan la minería.
APG: Pide respeto a labor de Prensa
La Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) exigió a Gobernación respetar la labor periodística.
La APG pidió que no se involucre a los “periodistas en los disturbios ocurridos”, pues se está acusando al corresponsal de Cerigua en Sololá, Alfonso Guárquez.
Policía confirma la muerte de poblador
Por C. Reynoso, J. Lara y E. Sáenz
La postura de la Policía sobre que durante los disturbios de anteayer en Los Encuentros, Sololá, no hubo muertes cambió ayer, aunque afirmó que los agentes no dispararon.
Erwin Sperissen, director de la Policía Nacional Civil, dijo que el martes por la noche, cuando habló con la Prensa, no tenía información de muerte alguna.
“Luego de los disturbios, nos reunimos con la gente de la Policía que fue a investigar, y nos informaron de la muerte de Raúl Castro Bocel, quien murió luego de haber recibido un balazo en la espalda”, dijo.
Agregó que de acuerdo con testimonios de vecinos, Castro Bocel fue herido en el lugar a las 8.30 horas; luego fue trasladado a su casa, ubicada a 300 metros de donde ocurrieron los problemas.
“Sin embargo, cuando los cuerpos de socorro trataron de llevarlo a un centro asistencial, los lugareños lo impidieron, por lo que falleció tres horas después de herido”, refirió.
Sperissen manifestó que aún no conocen el calibre de la bala que hirió a Castro; tampoco tienen certeza de que haya participado en la protesta.
“Creemos que los que protestaron dispararon, porque nuestros policías no llevaban armas, sólo bombas lacrimógenas”, aseveró.
Salieron a ver
Castro Bocel, de 37 años, trabajaba como encargado de un pinchazo en la aldea.
Su hijo, William Raúl Castro, de 15, dijo que salieron a ver qué estaba ocurriendo en la pasarela, ya que su vivienda queda cerca.
Al regresar para contarle a su madre, oyó un disparo, y su padre cayó. Lo llevaron a la casa, donde murió 20 minutos después.
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