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SIEMBRA Si Bush fuera Chávez
“Las pasiones son como los vientos: son necesarias para poner en movimiento todas las cosas, aunque con frecuencia originan huracanes”.
Por:
Carlos Zúñiga Fumagalli.
Otro gallo cantaría, el mundo sería diferente. Para empezar, el cable estaría sin alternativas de canales: todos los canales de televisión habrían cerrado por criticar al presidente o nombrar a su “santa” progenitora.
Estaría vedado el fútbol por ser americano y no bolivariano, tendríamos que comer arepas en el cine, puesto que los hot-dogs estarían prohibidos; hasta los shucos del Liceo por contener salchicha, un símbolo típico del imperialismo.
Sería historia el apodo de Tío Sam y prevalecería el de Papá Hugo, sin sombrero de copas rayado sino con boina roja, al lado de una bandera sin estrellas y rayas sino con un caballo corriendo, pero pa’trás. La pobreza sería un orgullo, y la riqueza, una vergüenza; la mentira, una verdad, y la ironía sería la democracia vivida como tiranía.
El sueño americano sería huir del norte en busca de libertad. La tortilla wall sería, al igual que el océano en Cuba: el muro esclavizante de un pueblo en miseria. Estados Unidos pasaría de ser el granero del mundo, a importar granos para saciar a medias sus hambrunas.
The New York Times, The Washington Post, El Quetzalteco y hasta Nuestro Diario serían historia, por atentar contra el régimen, publicando malas noticias y críticas. El Granma sería el diario oficial y el Nonostientes la mejor muestra de nuestra cultura.
Cuando Papá Hugo nos visite, los tres micos que hacen pintas contra los gringos, en detrimento de nuestro patrimonio y ornato, lo recibirían con tambores y chirimías, dándole la bienvenida al procónsul de la miseria con equidad.
No tendríamos que malgastar el dinero en diputados, jueces, magistrados, procuradores, ministros, coroneles y alcaldes, puesto que el “emperador Chávez” sería el todopoderoso, el súper héroe. Los evangélicos serían perseguidos por amar al Cristo de los imperialistas; los cleros católicos recordarían el voto de pobreza.
Si Bush fuera Chávez, no podríamos protestar por su visita, ni escribir en su contra, ni pensar en bloquear su paso a las ruinas. No cerrarían unas calles, sino decretarían feriado nacional. Bin Laden sería un héroe, y Bill Gates, un terrorista.
El quetzal estaría subyugado al vuelo del cóndor, y tus hijos esclavos o muertos serían. Los jets, helicópteros y tanquetas no vendrían a protegerlo, sino a someternos; no habría diferencias por etnia, género o religión, todos estaríamos bien jodidos por igual. Menos mal viene Bush.
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