Revista D

Taekwondo gratuito para jóvenes de escasos recursos

Alfonso Gómez, maestro de este arte marcial, imparte clases en el Centro Deportivo Gerona, en la zona 1 de la capital.

Por Roberto Villalobos Viato

Los instructores Alfonso Gómez, con uniforme blanco y cinta negra, y Víctor Reyes —con sudadero azul— posan con algunos de sus discípulos. Foto Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato. 
Los instructores Alfonso Gómez, con uniforme blanco y cinta negra, y Víctor Reyes —con sudadero azul— posan con algunos de sus discípulos. Foto Prensa Libre: Roberto Villalobos Viato. 

Respeto, honor, autocontrol, valor, obediencia, cortesía, integridad, perseverancia y justicia. Esos son los pilares del taekwondo, un arte marcial coreano que se originó hace unos dos mil años.

Precisamente esos son los valores que Alfonso Gómez inculca a sus aprendices, muchos de ellos de escasos recursos.

Gómez (Ciudad de Guatemala, 2 de febrero de 1960) empezó a practicar este deporte desde hace 40 años, con su maestro Young Duck Kim. Hoy es cinta negra en segundo dan.

Este guatemalteco destaca porque imparte sus clases de forma gratuita, desde octubre del 2014, en el Centro Deportivo Gerona, zona 1 capitalina. “El objetivo es apoyar a la niñez y a la juventud; no quiero que estén en la calle, al contrario, deseo que hagan algo productivo”, expresa.

A las clases de Gómez acuden alrededor de 50 personas, la mayoría jóvenes, aunque también hay otros que rondan las cuatro décadas.

Tan exitoso ha sido su proyecto que ya ha detectado varios talentos. Ocho de ellos han ingresado a la Federación Nacional de Taekwondo y tres están en la selección nacional.

Gómez cuenta con la ayuda de otro instructor, Víctor Reyes, quien también dona su tiempo y conocimientos.

Para participar es necesario cumplir con unos cuantos requisitos. El más importante, ganas de entrenar. En el caso de los menores de edad, deben llegar acompañados por un adulto. Por último, llevar agua.

“El taekwondo, además de contribuir a mantener una buena salud física, despeja la mente y libera del estrés” destaca Gómez.

Las clases son de martes a jueves, de 17 a 18 horas, y los sábados de 8 a 10.

También se solicitan donativos (no monetarios) para continuar con este proyecto. Cascos o foamys son bienvenidos. “Hay que recordar que nuestros jóvenes son de escasos recursos y que, incluso, hacen un esfuerzo enorme para pagar el pasaje del bus, así que no les queda mucho como para invertir en equipo. Se agradece la colaboración de personas individuales y de empresas de buen corazón”, expresa el maestro.