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Asocian deficiencia de hierro con autismo

Un menor consumo de hierro durante el embarazo podría aumentar el riesgo de autismo, según asegura una investigación publicada en American Journal of Epidemiology que ha analizado los datos de casi 900 madres, la mayoría con hijos diagnosticados con trastorno de espectro autista.

Por POR REDACCIÓN BUENA VIDA

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Es bien conocido que la deficiencia de ácido fólico o vitamina B también puede suponer un mayor riesgo de este trastorno. Los investigadores la Universidad de California-Davis (EE.UU.) han entrevistado a un grupo de madres con niños de 2 a 4 años de edad acerca de su consumo de multivitaminas, vitaminas o suplementos prenatales antes, durante y después del embarazo.

También preguntaron sobre la ingesta de cereales fortificados y otras fuentes alimenticias de hierro. En total entrevistaron a 520 madres de niños diagnosticados con un trastorno del espectro autista y 346 madres de sin este trastorno, según el sitio abc.es

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Los investigadores vieron que las madres de niños sanos eran más propensas a recordar su consumo de suplementos de hierro o habían ingerido más cantidad durante este periodo. En concreto, consumieron 57 miligramos de hierro al día, en comparación con los 51 miligramos diarios para las madres en el grupo de autismo, cifras superiores a las recomendadas, 18 miligramos.

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"A pesar de que hemos observado una asociación, es solo eso, una asociación, y necesita ser reproducida en otros estudios", aseguró a Reuters Rebecca J. Schmidt, autora del trabajo. Recuerda Schmidt que durante el embarazo la mitad de las mujeres presentan deficiencia de hierro, por lo que se recomienda aumentar ingesta hasta 27 mg al día.

La experta cree que si sus resultados se replican hará que muchas mujeres sigan las recomendaciones específicas actuales de ingesta de hierro antes y durante el embarazo y durante la lactancia.

Tanto el ácido fólico y el hierro están involucrados en el desarrollo del cerebro del feto y por lo general se incluyen entre las vitaminas prenatales, pero ésta es la primera vez que la investigación se ha centrado específicamente en la relación entre la ingesta de hierro y el riesgo de autismo.

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Las directrices actuales establecen que el nivel máximo de consumo tolerable es de 45 miligramos al día. No hay que olvidar, advierte Schmidt, que el exceso de hierro obtenido a partir de suplementos puede ser tóxico.

La deficiencia de hierro es muy común en la población, y la tasa de autismo ha aumentado rápidamente en los últimos años, aunque hay otros factores que interviene. El estudio se suma a las evidencias recientes que sugieren de que los factores de riesgo no genéticos pueden contribuir al riesgo de autismo; la edad materna y la situación metabólica –diabetes, obesidad, entre otros-.

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