Escenario

Fallece el librero Julio Gálvez, don Búho

El  sábado 24 de octubre último falleció Julio Gálvez, quien desde 1987 se dedicaba a la venta de libros usados.

Por Redacción Cultura

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Julio Gálvez, Don Buho, decía que le ayudaron a su desarrollo personal en la juventud leer los libros: Cómo ganar amigos e influir, de Dale Carnegie, y El poder del pensamiento tenaz, de Norman Vincent Peale. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).
Julio Gálvez, Don Buho, decía que le ayudaron a su desarrollo personal en la juventud leer los libros: Cómo ganar amigos e influir, de Dale Carnegie, y El poder del pensamiento tenaz, de Norman Vincent Peale. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).

El amor de Gálvez  (1950) por los libros empezó a los 12 años, cuando atravesaba el barranco de La Limonada, zona 5, para comprar obras en las librerías Don Pepe y Tor, en la zona 1.

“Un libro se ama, se quiere. Su valor no se estima por lo que costó, sino por cuánto sirvió y dejó”, decía.

La caricatura era otra de las pasiones de Don Búho, como le llamaban cariñosamente algunas personas, en honor del nombre de su venta de libros, ubicada en la 10a. avenida y 9a. calle, en el Centro Histórico capitalino.

Varios años trabajó para el semanario El Deportivo que editaba El Gráfico, en la década de 1970, y otros medios que también ya desaparecieron. La caricatura la disfrutó y decía que le servía de catarsis.” Ahí saco mis frustraciones". Al principio las publicaba, después las pegaba en una pared  de su negocio.

Lea entrevista con Julio Gálvez, Don Buho el librero.

En una entrevista concedida a Prensa Libre, en el 2013, Gálvez comentó que el nombre de Búho para su negocio lo escogió porque “es un animalito que siempre se asocia a la sabiduría”.

Al principio el  negocio se llamaba El Peregrino porque fue impactado por el movimiento religioso Cursillos de Cristiandad, en el que hay una representación de Jesús que se llama el Peregrino, por lo que la gente creía que era una librería religiosa.

“Siempre quise ponerle El Búho, pero existía otra venta de libros que se llamaba El Tecolote, lo que daba lugar a que nos confundieran, pero a partir de que la cerraron le puso El Búho, hace unos 12 años.

Galvez decía que no podría vivir sin los libros. “A veces envidio a la gente del campo, digo "esta gente vive tranquila", no se preocupa de las noticias. Yo quisiera eso, pero creo que tendría que llevarme a cuestas mis libros, porque no puedo vivir sin ellos. Son mi vida y quisiera que fueran la vida de otros".

En redes sociales se lamenta el fallecimiento de Don Búho, con expresiones como "¡qué lo siento! (Gálvez), un hombre admirable, de corazón grande, sin egoísmo que ayudó a todo el que tenía al lado!".

Otro cita: ¡Qué pena no haberme enterado antes! Supe que (Gálvez) estaba enfermo, pero no de su partida. ¡Qué tristeza! Julio fue un gran amigo, con quien compartí momentos duros pero también alegres por sus chistes y ocurrencias divertidas, durante las ferias del libro. ¡Que descanse en paz!.