Víctor Hugo Palma

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Víctor Hugo Palma amons.esc@gmail.com

Gratitud, Esperanza, Compromiso

Opinión

Afirmaba M. T. Cicerón (106-43 a. C.): “Tal vez la gratitud no sea la virtud más notoria y común, pero sí es la madre de todas las demás”. Asumiendo su enseñanza, quisiera con sencillez hacerme eco de todos aquellos afectados por las erupciones del Volcán de Fuego en Escuintla, de quienes puedo testimoniar su enorme gratitud, mezclada naturalmente con las lágrimas y el desconcierto de un mundo desaparecido, pero capaces de agradecer y esperar.

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Colonialismo ideológico

Opinión

El siglo veintiuno aún asiste a denuncias de “colonialismo” —entiéndase socioeconómico y político—, al que se acusa de los males pobreza del tercer mundo, por las imposiciones externas su desarrollo y libertad. Denuncias que proceden de grupos llamados “de izquierda”, nacidos luego de la caída del muro de Berlín (1989) para “llenar el vacío” de la influencia del comunismo mundial (Ortiz, L. “Desafíos para una renovada pastoral social en la perspectiva de la misión universal” Perú, 2008). 

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La Epifanía: modelo de búsqueda de la Verdad

Opinión

Celebración muy querida para más de dos mil millones de cristianos en el mundo, la Epifanía (del griego “revelación”) lleva a culmen el tiempo de la Navidad con detalles hermosos: el Salvador nacido “oculto” (de noche, en una cueva de Belén), conocido por gentes demasiado sencillas para la publicidad (los pastores que le visitaron) es “revelado” a todas las naciones, simbolizadas por los “magos de Oriente”. Mañana, según la Buena Noticia, comienza a cumplirse el deseo divino de que “todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad” (1 Timoteo 2, 4).

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Cristo sin cruz

Opinión

Afirma uno de los teólogos favoritos del Papa emérito Benedicto XVI: “El problema más grande del cristianismo ha sido el “hacer estética la cruz” (Thomas Södig), es decir, separar a Cristo de ese misterio de la cruz, convirtiéndolo en una especie de máquina de bendiciones, en obrador de prodigios y, sobre todo, en un “dios light” hecho a la medida del temor al “salto de la Fe” —no en el sentido equivocado de M. Lutero, de un abrazo “fiducial” sin obras: Sola Fe—),  sino al riesgo que continuamente provoca el ser en el mundo “signo de contradicción”.

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