Cómo las redes sociales han abierto las puertas a la política

Ahora es mucho más fácil que el ciudadano promedio se comunique con sus autoridades gubernamentales por medio de sus propias redes sociales.

Política y redes sociales van de la mano. Aunque hace unos años nos hubiera parecido impensable, en la actualidad los políticos raramente dejan pasar la oportunidad de comunicarse con sus votantes y el resto de la población mediante Twitter y otros canales sociales. Los ciudadanos ya no esperan al periódico del día siguiente o al informativo de la noche para saber qué opinión tiene el presidente del Gobierno respecto a un tema concreto. Basta consultar su cuenta personal de forma inmediata para estar al día de cualquier novedad.

Solo hace falta ver a Donald Trump y su afición por los tuits, si bien el uso que el presidente de los Estados Unidos hace de la plataforma es cuestionada por community managers de medio mundo. En España también tenemos algunos ejemplos, desde Pedro Sánchez (que hace unos días intercambiaba tuits con Miley Cyrus) o el diputado Gabriel Rufián, siempre dispuesto a comentar la polémica del Congreso y a protagonizar algún trending topic político del día.

No sorprende que los políticos, fuera y dentro de España, consideren imprescindible estar presente en redes. Según un informe reciente de Hootsuite, en España ya son 29 millones los usuarios activos de las redes sociales, a las que acceden mayoritariamente desde su teléfono móvil. No es ninguna novedad que la televisión convencional atrae a cada vez menos espectadores, que prefieren consultar las noticias por su cuenta de una manera más rápida y fácil. Si lo hacen a través de Twitter, serán los propios políticos quienes se las comunicarán, ya que es en esta plataforma donde más podemos notar su presencia.

 

Tampoco es nada del otro mundo pensar que los avances que se realizan a menudo en estas redes sociales faciliten ese contacto entre político y ciudadano. Aunque no necesariamente sea así, se crea una imagen de accesibilidad a los que están al poder que nunca antes había existido más allá de los mítines contados en campaña electoral. En una sociedad en la que incluso los medios tradicionales mencionan lo que pasa en las redes, el ciudadano se interesa sobre lo que ocurre en ese espacio virtual.

Los más jóvenes, muchos de ellos sin ningún interés sobre política, pueden empezar a prestar una mayor atención a temas que se desarrollan dentro de las paredes del Congreso gracias a que, precisamente, los diputados los sacan fuera y los llevan a las redes sociales. De todos es sabido que la población más joven utiliza estas plataformas sociales diariamente ya sea para el ocio o para encontrar trabajos, por lo que resulta muy inteligente ir a su “terreno” para atraerlos a un mundo considerado más de mayores.

 

Durante esta crisis sanitaria del coronavirus, ha quedado claro lo mucho que dependemos de las TIC. Disponer de acceso a Internet y a un ordenador portátil le ha permitido a miles de españoles seguir haciendo su trabajo desde casa durante el confinamiento. También le ha sido útil al gobierno central para informar a la ciudadanía sobre las últimas noticias, como lo continuará haciendo en un futuro (aunque esperemos que sean más positivas).