Políticos, funcionarios y el bien común

Opinión

Hay muchas definiciones de “bien común”. Unas tienen carácter condicional, otras no. Entre estas últimas está la que define el bien común como todo aquello que beneficie a la mayor parte, punto. No hay condiciones ni límites. Entre dos opciones “alfa” y “beta”, si la primera beneficia a la mayor parte del conjunto, es “alfa” la que debe adoptarse.

Preguntas para reconocer a un charlatán

Opinión

Nos estamos acercando al siguiente proceso electoral sin mayor expectativa de transformación. Han comenzado a surgir los eslóganes y los partidos que invitan al cambio sin que sus dirigentes cambien nada. Al contrario, hemos visto a los políticos cínicos como siempre, obstaculizando la participación de partidos que podrían romper la tradición electorera marcada más por las canciones que por los planes de gobierno. También han aparecido políticos lanzando carteritas de fósforos a sus asambleístas, vistiéndose con el traje de aquellos a los que sus antepasados asesinaron ayer, arrojando diatribas frente a la lucha contra la corrupción y la impunidad, y ofreciendo rebajas de impuestos para los sectores económicos que les financiarán la compaña electoral.

Tu y yo somos los responsables

Opinión

Ciudadano guatemalteco/ciudadana guatemalteca: Creo que nos hemos equivocado. Como ciudadanos hemos creído que solamente lo material puede perderse, por ejemplo, el dinero, una propiedad o el empleo. Por eso mismo esos tres elementos se convirtieron para todos nosotros en una especie de “trilogía imprescindible”. Por ellos estamos dispuestos a todo. Día a día nuestras urbes enloquecen en una dinámica agresiva, en donde lo material nos atrapa y nos condena a sobrepasar —abierta o encubiertamente— sobre los demás. La solidaridad, la cooperación social y el humanismo fundamentalmente, dejaron de existir entre nosotros. El motorista accidentado, el piloto de bus asesinado y las cada vez más extensas legiones de pobres pidiendo limosna, realmente nos importan poco. Nos interesa llegar a tiempo, tener ese cheque en las manos o preservar el empleo implique lo que implique. Pero déjame expresarte que una sociedad así, está condenada a convertirse en un país bárbaro y despiadado. La sobrevivencia individualista y enfermizamente competitiva, solo precipitará nuestra destrucción.

“A los malos les va bien, a los buenos, mal”

Opinión

No sé los de ahora, pero los libros ejemplares de antes, para escolares, describían un mundo contrario a la realidad de quienes los leíamos. Tenían ilustraciones con un niño modelo bien peinado, de pantalones cortos, corbata, calcetines blancos y zapatos de charol. Así jugaba, con corbata. Tenía un perro que corría junto a él por un campo con riachuelo y muchas flores. “Dani corre con su perro”, era la lección.

Enemigos naturales

Opinión

“Eres una persona grosera y terrible. Deberías dejarme gobernar el país. La prensa es el enemigo del pueblo. Ustedes son noticias falsas”. Expresiones como estas son las que ha utilizado el presidente Donald Trump, que ha liderado una batalla frontal contra la prensa a la que considera su mayor enemigo político.

Ataque desesperado en contra del TSE

Opinión

Aunque a mi juicio el Tribunal Supremo Electoral de hoy en día no está actuando con la diligencia necesaria en las actuales circunstancias, y se le puede criticar por su integración, se trata de una institución primordial para el funcionamiento de la democracia electoral existente en el país. Una de las razones más claras la constituye la facilidad existente desde 1984, cuando se pensó —equivocadamente— en la proliferación de partidos como una prueba de democracia. La cancelación de aquellas agrupaciones electoreras creadas alrededor de un autodenominado líder, generalmente también financista, es una consecuencia natural del paupérrimo resultado electoral de quienes se encuentran de pronto con el portazo de la realidad. Simplemente, no sirven para nada.