Editorial

La nueva oportunidad para incidir en cambios

Los guatemaltecos están a las puertas de incidir en las urnas sobre un profundo cambio de las principales figuras que han jugado un papel protagónico en la descomposición del sistema, la cooptación de las más importantes instituciones y haber frenado los esfuerzos de la comunidad internacional y de importantes sectores nacionales por detener la corrupción, causante de muchos otros males.

Un criterio que deberían utilizar los votantes es informarse de la mejor manera sobre los participantes, pero sobre todo no perder de vista a quienes han sido parte de un generalizado abuso de poder, de aquellos que han hecho de los cargos una plataforma de empleo clientelar para beneficiar a gente cercana a los partidos políticos o a los caciques de esas agrupaciones.

El primer paso que se debe dar en esa dirección es no reelegir a ninguna de las figuras que han sido parte de ese modelo, lo cual empieza con los diputados que forman el pacto de corruptos, causante de un enorme daño al país, a la institucionalidad y que todavía amenazan con seguir emitiendo leyes regresivas, las cuales solo provocarán confrontación.

El Congreso debería ser una de las primeras instituciones por rescatar de las garras de la cleptocracia. Tampoco debería ser difícil castigar merecidamente en las urnas a una partidocracia insana, que ha manejado en forma irresponsable los recursos de los contribuyentes, cubriendo todo tipo de gastos personales.

Una segunda opción es aplicar la misma medicina a muchas de las corporaciones municipales, cuyos principales dirigentes se han dedicado a beneficiar a una cantidad intolerable de seguidores, de personas cercanas y especialmente de parientes de los dueños de los partidos, como también se denuncia una vez más en la Municipalidad de Guatemala.

La comuna capitalina es una de las que ya deberían ser sacudidas de raíz, porque después de más de treinta años de dominio férreo, las grandes necesidades de los vecinos prácticamente siguen invariables, o han aumentado, y la ciudad del futuro o verde enfrenta crecientes amenazas. El problema del transporte, por ejemplo, muestra décadas de rezago, así como la escasez de agua o el insoportable tráfico citadino, mientras la ciudad se ha convertido en un gigantesco orinal.

Más vergonzoso, repudiable y preocupante ha sido el uso politizado que se ha hecho de las personas que viven de su trabajo en los mercados, hoy con amenazas serias de supervivencia si no se suman a las caravanas de apoyo a políticos corruptos, desprestigiados o perseguidos por la justicia, pues podrían sufrir represalias si no participan en manifestaciones oficialistas, como suelen hacer los tiranuelos.

Ahora surge un nuevo escándalo, con los pagos desproporcionados que se dan de manera vergonzosa a la viuda del fallecido alcalde Álvaro Arzú. Una suma injustificable, cuyos términos legales de contratación deberán ser esclarecidos, mientras otros empleados con mayores conocimientos reciben salarios precarios, como es el caso de técnicos calificados. Igual de repudiable es el doble sueldo que reciben algunos trabajadores.

Estas son algunas de las vergonzosas muestras de un modelo que solo ha servido para profundizar la corrupción en el servicio público durante las últimas décadas, y una posibilidad de enmienda es reprobar esa forma de hacer gobierno enviando un poderoso mensaje desde las urnas.