“Soy representante de muchos niños…represento la realidad de la educación en Guatemala”, dice cobanera, cuya historia se cuenta en documental

Kimberly Migdalia Caal Coronado trabajó en el basurero Sachamach, de Cobán, Alta Verapaz, con un pronóstico poco favorable de graduarse como profesional, pero gracias a su esfuerzo y al apoyo de la Asociación Coni, ahora tiene un técnico en Enfermería Profesional.

La cobanera Kimberly Caal protagoniza 142 pulsaciones, que refleja la falta de acceso a la educación en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Cortesía de Coni).
La cobanera Kimberly Caal protagoniza 142 pulsaciones, que refleja la falta de acceso a la educación en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Cortesía de Coni).

La vida de Kimberly fue documentada en la película 142 pulsaciones, que se proyectó en España y esta semana fue publicada en YouTube. La protagonista del documental dijo que su deseo es aportar algo a la sociedad, en especial el derecho a la educación.

“Mi vida es una representación, no un ejemplo, porque creo que hay vidas más difíciles, con peores situaciones, conozco a personas que tienen mayores dificultades. Participar en este proyecto me motiva, pero lo importante no es tanto mi vida, sino tomar un ejemplo de lo que continuamente se vive en Guatemala, porque los niños viven situaciones de pobreza, desintegración familiar y otros problemas que no les permite superarse”, dijo Kimberly.

Respecto de sus logros a pesar de que tuvo que trabajar en el basurero municipal, indicó que la Asociación Coni es un pilar importante en su vida. “Como menciono en el documental, hay dos cosas importantes que necesitamos para alcanzar algo, las oportunidades y las ganas de superación”, expresó.

Agregó: “Creo que si tenemos muchos deseos y las ganas trataremos de buscar nuestras oportunidades, comentaba que yo tuve esa oportunidad, pero muchos niños quizá no tienen esa facilidad que yo tuve, porque fue una facilidad grande. Considero que es importante el hecho de querer y colocar esfuerzo y empeño por los sueños que uno tiene”, expresó.

El objetivo de presentar la historia de Kimberly es que sea un ejemplo inspirador de lo que puede lograr la juventud guatemalteca si accede al derecho a la educación y a las oportunidades que merece, indicó Alejandro Sebastián, presidente de la Asociación Coni.

 

Kimberly Caal durante una de sus clases. (Foto Prensa Libre: Cortesía de Coni)

 

“La historia de Kimberly va en paralelo con la historia de la organización, ambas comienzan hace 10 años. Cuando Kimberly trabajaba en el basurero municipal de Cobán recibió una de las primeras becas que la organización otorgaba en sus inicios, a lo largo de estos 10 años se ha superado, terminó la primaria, básicos y fue una de las mejores en el magisterio. Lo último es la graduación en la universidad para este año”, explicó Sebastián.

Kimberly es solo el reflejo de la falta de acceso a la educación que hay en el país, a pesar de ser un derecho constitucional, señaló Sebastián, quien agregó que según un estudio sobre el derecho a la educación en Guatemala efectuado con universidades de Estados Unidos, desde hace 15 años el país posee los peores indicadores educativos de Latinoamérica, y “lo más alarmante es que están empeorando”, aseguró Sebastián. Los departamentos con los peores indicadores son Alta Verapaz y Totonicapán.

“Vemos cómo desde hace 15 años Guatemala baja en los indicadores en los ciclos de primaria y básico, porque hace 15 años el país tenía el 95% de escolaridad primaria y ahora tiene un 77%, y eso es muy preocupante”, manifestó Sebastián.

Documental

En el documental 142 pulsaciones se representa la vida de Kimberly Caal, quien tenía la ilusión, desde los 9 años, de viajar a Francia, conocer la torre Eiffel y otros lugares que escuchaba que eran fascinantes, por lo que Alejandro Sebastián, Alex, como lo conocen, le prometió que si se esforzaba y se graduaba la llevaría a París.

Aunque en un tiempo pensó que la niña no lo lograría por las dificultades que tenía, tuvo que cumplir su palabra, ya que obtuvo el título de técnico universitario y está a punto obtener la licenciatura.

 

La cobanera Kimberly es la protagonista de 142 pulsaciones, que refleja la falta de acceso a la educación en Guatemala. (Foto Prensa Libre: Cortesía de Coni)

 

El nombre del documental surgió por una escena en la que hacen la evaluación de una mujer embarazada y controlan los latidos del corazón del bebé. El parámetro normal de latidos de un bebé es de 140 a 146 por minuto, entonces, antes de terminar el documental Alex le pregunta a Kimberly cómo se siente ver la torre Eiffel y ella responde que siente el corazón latir a 142 pulsaciones, como una vida nueva.

 

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