Con crianza de gallinas y siembra de hortalizas familias luchan contra la pobreza

Familias en Nueva Concepción, Escuintla, participan en proyecto para producir sus propios alimentos; además, venden sus productos para generar ingresos.

Las familias ahora no solo tienen un medio para subsistir, sino que también para generar ingreso económicos. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)
Las familias ahora no solo tienen un medio para subsistir, sino que también para generar ingreso económicos. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)

Sandra Arriaga, quien reside en la aldea Canoguitas, Nueva Concepción, Escuintla, se levanta temprano a preparar los alimentos para su familia. Ya amaneció y su esposo, Luis Monterroso, debe ir a trabajar. Sus cinco hijos aún duermen porque el ciclo escolar ha finalizado, pero les cocina huevos estrellados con chirmol de tomate y una taza de café, sin faltar las tortillas que ella misma hizo.

“Iniciar el día era lo más complicado, ya que al no tener alimentos nutritivos que dar a mi familia me angustiaba; además, las condiciones económicas son difíciles y no se cuenta con dinero para comprar comida”, dijo Arriaga.

“Ahora solo tengo que ir al traspatio de la casa donde tenemos las gallinas ponedoras, recolecto los huevos y preparo el desayuno”, comentó esta ama de casa, quien en el 2016 se animó a participar en el proyecto de Avicultura Familiar para Autoconsumo.

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Arriaga y otras mujeres que junto con sus familias participan en ese proyecto, no solo han apoyan a que más hogares se unan a esta experiencia, sino que también exponen sus vivencias con líderes comunitarios que llegan desde otros municipios.

“Si se quiere se puede, en estas zonas se tiene el espacio para desarrollar este tipo de crianza, ahora tenemos alimento y una forma de captar recursos, vamos avanzando poco a poco y dando nuestro conocimiento”, dijo Arriaga.

El proyecto

Lo que en principio fue implementado para familias de escasos recursos de ese municipio para que mejoraran su alimentación, ahora es un negocio “exitoso”, por lo que líderes comunitarios de otros sectores se han interesado en el proyecto de crianza de gallinas y de tilapia.

La experiencia adquirida en el programa es compartida con otras comunidades, para lograr que se replique en beneficio de las familias pobres. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)

Celso de León, director de la Fundación Madre Tierra, comentó que el proyecto inició con seis familias y tiene la finalidad de promover el desarrollo económico sostenible, garantizar la alimentación en los hogares en condición de pobreza.

El proyecto se ha replicado y ahora ya son 13 las familias que participan. “Es un proyecto que surge en alianza para el desarrollo sostenible donde participan nueve instituciones que buscan promover y fortalecer los medios de vida de las comunidades”, resaltó de León.

Amigable con medioambiente

Nelson Yanes, presidente de la Asociación para la Protección de las Bordas de los Ríos Coyolate y Madre Vieja (Asobordas), informó que estos proyectos iniciaron en el 2016, y aunque en principio se pensó para ayudar a familias que pudieran producir sus alimentos en el traspatio de sus casas, se convirtió en un negocio, ya que incrementaron la producción de huevo y pollos que posteriormente venden.

“Son proyectos amigables con el medioambiente, además de ser integrales ya que participa toda la familia, aunado a la asesoría técnica que brindan profesionales de las diferentes organizaciones, tanto públicas como privadas”, resaltó el líder comunitario.

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Yanes agregó que otro de los éxitos es que las familias no gastan en concentrados para la alimentación de sus animales, pues utilizan técnicas orgánicas que logran con el cultivo de lchaya y lemna.

“Las familias en sus traspatios tienen los corrales para las aves y otras tienen las piletas artesanales con tilapias, y a la par de estas los sembradillos. La calidad de carne y producción de huevos que se consiguen con esta técnica es todo un éxito”, aseguró Yanes.

La alimentación de aves y peces que son criados por las familias es a base de hojas de moringa y chaya, por lo que no invierten en concentrados. (Foto Prensa Libre: Carlos Paredes)

Luis Reyes, director operativo del Instituto de Cambio Climático (ICC), comentó las inundaciones en estas zonas costeras son recurrentes y cada vez que esto sucede las familias pierden cultivos y se quedan sin alimentos, y de ahí la importancia de desarrollar esos proyectos que funcionan para el sostenimiento familiar.

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“Estas son prácticas de adaptación al cambio climático y nuestra función como institución es generar información, análisis y propuestas que ayuden a la comunidad a adaptarse. Aquí se involucran otros actores técnicos y de investigación que fortalecen estas acciones tanto de la instituciones privadas como públicas”, comentó Reyes.

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