Cuáles son los métodos del programa de inclusión escolar que busca llevar a niños con discapacidad visual y auditiva a la universidad

La incidencia de niños y jóvenes con discapacidad auditiva y visual en Guatemala es alta, y uno de los principales problemas que afronta ese sector de la población es el acceso a la educación, pues no hay suficientes establecimientos públicos especializados.

Merlin Daniela Quino, estudiante del INEB La Arenera, zona 21, quien padece discapacidad visual, aprende a utilizar el bastón. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Merlin Daniela Quino, estudiante del INEB La Arenera, zona 21, quien padece discapacidad visual, aprende a utilizar el bastón. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Cristofer Galindo, de 10 años, cursa segundo primaria en el colegio Liga de Vida, en Villa Nueva, donde aprende y se divierte junto a sus compañeros de clase. Cristofer padece sordera total, pero eso no le impide que se desarrolle de forma académica y social, pues tanto él como sus compañeros han aprendido a comunicarse sin mayores complicaciones.

Como Cristofer, en Guatemala muchos niños con discapacidad visual y auditiva se enfrentan a la falta de escuelas y colegios especializados donde se les eduque medite métodos personalizados; sin embargo, el Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala impulsa el Programa de Inclusión Escolar por medio del cual se atiende a niños con esas condiciones, y cuyos resultados han sido satisfactorios, pues muchos de los estudiantes, incluso ocupan puestos en esa institución.

 

Encargados del programa aseguran que el objetivo es motivar a maestros y estudiantes de establecimientos educativos públicos y privados a participar en un proceso de aprendizaje inclusivo, mediante el cual niños y jóvenes con discapacidad visual o auditiva adquieren conocimientos con alumnos sin discapacidad, cuyo proceso se lleva a cabo gracias al trabajo de docentes itinerantes.

Maestras del Programa de Inclusión Escolar del Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala participan en varias actividades. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Michelle Reeves es la maestra itinerante que se encarga de Cristofer, a quien describe como un estudiante ejemplar, pues se ha adaptado a los procesos que hoy en día le permiten desarrollarse al mismo tiempo que sus compañeros de clases, quienes no tienen ningún tipo de discapacidad.

 

Recuerda que las habilidades de Cristofer le han permitido representar a su colegio en competencia de Matemáticas; además, gracias al programa se ha logrado que estudiantes sin discapacidad, maestros y padres de familia vean el tema de la inclusión como una prioridad.

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Asegura que en el colegio de Cristofer todos los niños se ven por igual, pues lo único que los diferencia es que se comunican en diferente idioma.

 

El programa

El Programa de Inclusión Escolar atiende a 406 estudiantes, 126 con discapacidad visual y 280 con auditiva, de Guatemala, Quetzaltenango, Retalhuleu, Escuintla, Huehuetenango y Alta Verapaz.

 

Este consiste en la identificación de casos a los que se asignan maestros itinerantes, quienes se desplazan hasta las escuelas o colegios para dar atención personalizada a los niños, pues uno de los objetivos de este es dar acompañamiento al proceso educativo hasta lograr que los beneficiados lleguen a la universidad.

 

Además, se dan tutorías a estudiantes con discapacidad visual y auditiva en los cursos que necesiten reforzamiento, en el edificio CRI del Hospital de Ojos y Oídos Doctor Rodolfo Robles Valverde, en la diagonal 21 19-19 zona 11 capitalina.

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“Nuestro fin es apoyar a los estudiantes dentro de su ámbito educativo, nuestra labor es asistirlo durante todas las semanas brindándole apoyo a los maestros y a los centros educativos con herramientas de aprendizaje para que puedan trabajar con nuestros estudiantes y no los vean como una limitante”, dijo Lesly Monterroso, maestra del programa.

 

Monterroso agregó: “los niños aprenden a estar en un ámbito más social, por lo que ellos se integran a la vida para convivir con personas oyentes y videntes, y nuestra meta es llevarlos hasta la universidad, los tomamos desde muy pequeños y hacemos un trabajo que lleva un proceso largo.


Cristofer Galindo, de 10 años, cursa segundo primaria en el colegio Liga de Vida, en Villa Nueva. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Agregó que los niños con discapacidad auditiva tienen complicaciones de aprendizaje en el curso de Comunicación y Lenguaje, pues en el idioma de señas no se usan artículos ni preposiciones, por lo que el trabajo debe ser personalizado. En tanto, con las personas con problemas visuales se les enseña sobre movilidad y el sistema Braille en sus diferentes niveles, incluso, al final los niños pueden hacer operaciones matemáticas tan complejas como un inventario.

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Carolina Flores, directora del programa, hizo un llamado a maestros y estudiantes a que se sumen a la experiencia de aprendizaje inclusivo y que lo que se busca es reforzar el aprendizaje de niños con discapacidad que estudian en escuela regulares.

 

“Se fomentan valores en los estudiantes como la tolerancia el compañerismo y evitar la discriminación”, comentó Flores.

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