Edwin Asturias: “el pecado de países como Guatemala es no haber invertido en su salud”

Epidemiólogo que dirige la Comisión Presidencial de Atención a la Emergencia Covid-19 (Coprecovid) detalla las condiciones en las que se encuentra el sistema de Salud de Guatemala.

Publicado el
El epidemiólogo Edwin Asturias retornó a Guatemala para dirigir la Coprecovid. (Foto Prensa Libre: María Reneé del Pilar Barrientos)
El epidemiólogo Edwin Asturias retornó a Guatemala para dirigir la Coprecovid. (Foto Prensa Libre: María Reneé del Pilar Barrientos)

Edwin Asturias, epidemiólogo y pediatra del Children’s Hospital de Colorado,  EE. UU., cuenta en qué situación encontró al sistema de Salud del país y qué protocolos se han comenzado a implementar desde que asumiera como director de la Coprecovid. Previo a la entrevistas, el facultativo sacó una cinta métrica de su bolsillo para marcar el distanciamiento entre él y los reporteros, como una medida de prevención de la enfermedad.

Luego de 12 semanas con presencia confirmada del covid-19 en el país, la Coprecovid tienen como objetivo reencaminar algunas de las acciones que se emprendieron antes de que la pandemia impactara de forma directa en Guatemala, donde por décadas el sistema de Salud pública se ha enfrentado a precariedades.

El viceministro de hospitales, Germán Scheel, dijo el viernes que en el Parque de la Industria hay solo un neumólogo y dos intensivistas y que se comparten con el hospital de Villa Nueva. ¿Se puede afrontar una pandemia así?

No, no se puede en los hospitales temporales. Por eso en la Coprecovid hemos decidido trabajar rápidamente para reorganizar el sistema de hospitales para la atención de la pandemia. Nuestros hospitales insignia Roosevelt y General (San Juan de Dios) están bien equipados con especialistas capaces de tratar a los pacientes más severos, mientras que los moderados pueden ser llevados al Parque de la Industria en donde tal vez, dos intensivistas y un neumólogo sean suficientes. Esa reorganización se llevará a cabo en los próximos días.

¿Entonces el Roosevelt y el San Juan sería hospitales covid-19?

Yo dejaría de usar ese término. Desde hace más de un mes insisto en que todos los hospitales de las redes pública y privada van a tener que tratar pacientes con covid-19. Nadie le puede garantizar que si usted entra a tener a su bebé a un hospital o si va porque se fracturó usted no va a ser un paciente asintomático portador del virus.

¿Qué tiene que hacer Guatemala para asegurar los insumos médicos necesarios?

Lamentablemente en nuestro combate a la corrupción hemos puesto en marcha una serie de mecanismos administrativos que hacen que el ministerio tenga que dar 80 pasos para hacer una compra. Al momento de una crisis como esta es casi imposible adquirir de forma organizada siguiendo la legislación.

De las pruebas diarias que se corren ¿qué porcentaje corresponde a la identificación de casos nuevos y qué porcentaje a pruebas de confirmación?

Durante los primeros dos meses y medio tuvimos un protocolo que pedía que se hicieran dos o tres pruebas negativas para considerar a alguien “no infeccioso”. Eso nos llevó a usar más o menos el 15% como control. A partir de las nuevas disposiciones, emitidas el 29 de mayo, ya no necesitamos una prueba confirmatoria negativa: se puede considerar recuperado a partir del día 10 si es asintomático. Ahora las pruebas de confirmación son menos del 3 %.

El presidente Giammattei dijo que la cepa que afecta a Guatemala causa síntomas en 72 horas. ¿Esto es así? ¿Entendemos qué cepa del virus hay en el país?

No creemos que el virus que observamos sea muy diferente del de otros lugares. Sabemos que cuando uno se infecta tiene entre cinco y 12 días de incubación sin manifestar síntomas, más o menos a partir del séptimo día se comienzan a presentar. No hay diferencia con lo visto en otros países, el virus como tal no ha mutado ni variado mucho, hay algunas diferencias genéticas, pero no son muy grandes. Con la Comisión vamos a tomar muestras de las cepas que hay en el país y enviarlas a laboratorios en Estados Unidos para conocer exactamente las variaciones que tenemos.

Este fin de semana se hizo un ensayo en el Transmetro ¿no es demasiado pronto?

Es natural que parte de la población tenga ansiedad respecto a que estamos hablando ya de algunos planes de reapertura, pero creo que es muy correcto. Para poder poner en marcha la desescalada tenemos que entender cuál es la manera de perfeccionar el protocolo. Para hacer bien un protocolo hay que imaginarlo, escribirlo y después ponerlo en marcha en una prueba para ver si funciona como pensamos que debe funcionar.

Muchos creen que el transporte público es un foco de contagio importante, pero la diferencia es que antes nos subíamos a él sin mascarilla, sin lavarnos las manos, sin mantener un distanciamiento social. En países desarrollados el transporte público tiene estándares muy estrictos, que creo que podemos poner en marcha para beneficio de la población guatemalteca. El riesgo de viajar colgados en una camioneta o del hacinamiento que son causa de accidentes y contagios de otras enfermedades no pueden seguir existiendo.

En retrospectiva, antes de su llegada ¿se siguió algún plan epidemiológico para abordar la crisis o fue más improvisación?

Creo que siguieron algunas directrices que ayudaron a tomar decisiones iniciales, pero cuando no hemos invertido en un sistema de salud fuerte no tenemos un sistema de información fuerte, no tenemos cómo dar una respuesta epidemiológica fuerte.

Vemos el caso de Costa Rica tan distante ¿qué hicieron ellos que no pudo hacer el resto de Centroamérica?

Lo que hizo Costa Rica fue pensar 50 años atrás en priorizar el sistema de Salud como algo necesario para toda la población. Una inversión estratégica para el desarrollo. Esa es la diferencia que marca un país que considera su sistema sanitario como una protección para que seamos más sanos para producir. El pecado de países como Guatemala es no haber invertido en su salud, y en una crisis como esta no podemos pretender componer en tres meses lo que no se ha hecho en 30 años.

¿Le sorprendió el desfase de datos?

Hubiera querido encontrar un sistema más afinado que estuviera recogiendo los datos en tiempo real. Lamentablemente eso viene con la poca inversión, pero no me extraña porque ha ocurrido en todos los países. China tuvo que corregir el número de fallecidos a pesar de ser un sistema completamente automatizado, y Estados Unidos está rectificando su cifra de muertes, y esos son dos sistemas robustos.

¿Qué debe primar: la seguridad sanitaria o la económica?

Ambas, pero la reapertura está condicionada al control de la epidemia. Guatemala es un país tan vulnerable que tiene mucha gente pobre, mucha con desnutrición y van a sufrir enfermedades relacionadas con la pobreza, pero no podemos controlar esa epidemia sin ir pensando en cómo nos vamos a reactivar. Si no pensamos en la reactivación, después de la epidemia vamos a pensar ¿y ahora cómo atacamos la pobreza?. Claro que, si no podemos empezar a ver la disminución de los casos, la pendiente hacia abajo no podemos pensar en la reactivación económica como algo sostenido.