Esto se sabe de la controversia entre médicos veterinarios y organizaciones protectoras por castraciones de perros y gatos a bajo costo

Cada semana aparecen en las redes sociales convocatorias para jornadas de castración en las que se intervienen hasta cien perros y gatos, con la finalidad de contribuir a la disminución de la población de estos animales, pero el Colegio de Médicos Veterinarios y Zootecnistas de Guatemala (CMVZ) considera que ese objetivo no se ha logrado y que existe competencia desleal.

Organizaciones que velan por el bienestar animal realizan jornadas de atención y castración de perros y gatos gratuitas o a bajo costo. (Foto Prensa Libre: Cortesía)
Organizaciones que velan por el bienestar animal realizan jornadas de atención y castración de perros y gatos gratuitas o a bajo costo. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

Recientemente, el Colegio de Médicos Veterinarios y Zootecnistas (CMVZ), en una asamblea general, aprobó un reglamento arancelario para la correcta aplicación de la guía de cobros de servicios, instrumento de cobro que data de 1998, que pretende abarcar a todas las actividades profesionales del gremio. En dicha asamblea se habría discutido una multa para quien cobrara menos de lo establecido; sin embargo, el documento final no está listo para su publicación. Algunas organizaciones protectoras advirtieron que las jornadas que realizan a bajo costo podrían estar en riesgo.

“Nos impacta porque nuestros costos de Q150 al público en general, un precio accesible para la mayoría de las personas en la capital o en los pueblos. Hemos viajado a Xela, San Marcos, Amatitlán y sí lo pueden pagar, pero con el arancel nuevo es demasiado, es hablar de ocho veces más el costo”, manifestó Elizabeth Martínez, directora de Comunidad Gatuna, entidad que maneja programas integrales de salud para gatos a bajo costo.

Dijo que algunos veterinarios, “por misericordia”, regalan sus servicios cuando la persona necesita ser “apadrinada” y ya no lo podrán hacer porque están obligados a cobrar el nuevo arancel.

Comunidad Gatuna atiende a unos 250 gatos al mes en castración más otros cien en vacunación. De acuerdo con Martínez, una gata puede tener cuatro camadas en un año y en cada una de estas nacen de cuatro a seis gatos, y las hembras, a los cuatro meses, pueden reproducirse; por eso es vital que sean castrados en tiempo, se indicó.

En la guía de cobros dispuesta por el CMVZ el costo de cualquier castración de gatos y perros cuesta Q700, más Q250 de la anestesia, lo que haría impagable el procedimientos para muchos propietarios de máscotas, comentó la directiva.

“Todos deben cobrar ese costo sin importar si trabajan en una clínica o una organización protectora, no hay una cláusula que diga que pueden donar su trabajo. Esto limita el trabajo de las organizaciones para apoyar a la sobrepoblación de gatos, perdemos nuestra esencia de ser, porque legalmente para eso estamos constituidos para ello”, expresó Martínez.

Consultada al respecto, la Junta Directiva del CMVZ respondió: “La esterilización quirúrgica de perros y gatos, en jornadas controladas y supervisadas, intensivas, focalizadas en áreas geográficas definidas técnica y científicamente, ‘gratuitas’, mediante cirugías simplificadas poco invasivas, realizadas exclusivamente por médicos veterinarios acreditados para este fin es una actividad socialmente bien aceptada, la cual tiene como objetivo general el control de la rabia y otras enfermedades zoonóticas y la prevención de lesiones de importancia en la salud pública hacia el humano”.

“Se debe entender que las jornadas de esterilización canina y felina, tal y como se realizan actualmente poco adyuvan al control de la población de esta fauna doméstica y su incidencia en la salud pública es irrelevante, por el alto índice de renovación de la población canina y felina”, señala el documento enviado a Prensa Libre. 

El domingo recién pasado, Comunidad Gatuna efectuó jornada de castración. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

 

Al cobro por el servicio profesional se suma el costo de los medicamentos. “También se aumentará el valor de las vacunaciones, desparasitaciones y otras cirugías. Este valor -Q700- es extremadamente elevado, que no solo perjudica las jornadas de castración y de salud animal, sino también a las pequeñas clínicas veterinarias, porque no pueden cobrar esa cantidad a la población guatemalteca porque no la puede pagar”, señaló Pablo Yos, director de la Asociación Castraciones Guaus & Miaus.

Yos explicó: “Muchos veterinarios están en contra estos nuevos aranceles porque afecta el libre ejercicio de su profesión”. La organización de Yos ha castrado en cinco años más de 30 mil perros y gatos en la capital, áreas rurales y marginales, a bajo costo y gratuitas.

“Nos preocupa que vayan a dejar de existir las campañas de castración a bajo costo, porque si no lo hacemos las oenegés, ni la Unidad de Bienestar Animal -que no tiene personas capacitadas en microcirugía- ni el Colegio lo van a hacer. Frenar los programas de salud veterinaria afecta a la población, que no tiene capacidad económica para pagar el nuevo arancel. Si no hay cultura de castración en Guatemala, con esos precios menos la gente va a llevar a sus animales a esterilizar. La castración es la única solución para la sobrepoblación, maltrato y enfermedades de perros y gatos, no los albergues ni refugios ni envenenamientos. Esta situación es un retroceso en el tema de bienestar animal”, manifestó.

Algunas organizaciones que se dedican a velar por el bienestar animal se han pronunciado sobre el reglamento. (Foto Prensa Libre: Cortesía)

 

Sobre las jornadas de castración de perros y gatos a bajo costo, la Junta Directiva del CMVZ piensa “deben tener carácter de beneficencia, por lo que no corresponde tener costo alguno por usuario. Lo anterior derivado que al presentar este servicio un bajo costo se corre el riesgo de no cumplir con los protocolos de atención adecuada y de calidad en los pacientes tratados, pudiéndose comprometer el bienestar animal. Además de constituirse el bajo costo en una competencia desleal”.

De acuerdo con los directivos, cualquier organización interesada en promover jornadas de esterilización de perros y gatos debe registrarse y oficializarse ante la instancia que corresponde y acatar lo dispuesto el Decreto 5-2017 que contiene la Ley de Protección y Bienestar Animal y su reglamento, en el acuerdo gubernativo 210-2017.

Para la Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación es importante la labor de las jornadas de castración para garantizar la salud de los animales y el impacto en la salud pública.

La Unidad conoce sobre la reglamentación del Colegio que rige entre la entidad y sus afiliados. Cuando se redactó esta nota, se intentó hablar con Ronnie Espino, coordinador de esta unidad y secretario del Tribunal de Honor del CMVZ, pero estaba fuera del país, por lo que la persona a cargo ofreció algunas explicaciones del tema.

La Ley de Protección y Bienestar Animal establece que las oenegés deben registrarse en la UBA y promover las campañas de esterilización, especialmente en sectores de escasos recursos.

“La esterilización es buena para el bienestar animal porque ayuda a que no haya sobrepoblación y disminuya el maltrato y crueldad animal, además, ayuda a la salud para que no proliferen las enfermedades como la rabia. Creemos que las jornadas son muy importantes y debería haber un apoyo institucional para ellas”, explicó Dinora Corado, asesora jurídica de la Unidad.

Agregó: “Trabajamos en conjunto con las organizaciones protectoras de animales, regulamos la castración y verificamos que se cumpla con los estándares de sanidad y bienestar animal en la práctica”.

“En base a la ley promovemos la castración de perros y gatos y que las instancias que promuevan esto cumplan con un buen protocolo de anestesia, que incluya analgesia, que el animalito no sufra durante el procedimiento, esterilidad del lugar y los instrumentos e insumos que deben tener los médicos”, indicó Nicole Byrne, técnica de la Unidad.

Byrne señaló que las jornadas de castración contribuyen a la salud pública en varios factores. “El primer pilar es que al reducir la población canina y gatuna se reduce la cantidad de deposición en la vía pública, el contagio de enfermedades infecciosas a los seres humanos como la rabia, que es mortal, y se reducen el maltrato, abandono, atropello o envenenamientos. Es un tema que nos concierne a todos, aunque no seamos partidarios de tener mascotas o de los animales”.

“No pueden existir reglamentaciones que no incluyan prohibición, la que para el caso concreto -jornadas de castración a bajo costo- tiene el espíritu siguiente: Está prohibido dar servicios de cortesía o con un valor menor del estipulado en el Arancel de Cobro por Servicios Profesionales actualizado para y en beneficio de terceros no habilitados para ejercer la profesión y de los cuales este pueda obtener un beneficio moral, material o económico; salvo cuando sean solicitados expresamente por y al Colegio de Médicos Veterinarios y Zootecnistas de Guatemala y que obedezca a ayuda social gratuita en cumplimiento a convenios o compromisos adquiridos por el colegio”, indicó la Junta Directiva de ese órgano colegiado.

Al momento no existe una entidad estatal que se encargue de la esterilización de perros y gatos callejeros, aunque algunas municipalidades organizan jornadas de castraciones a bajo costo.

Esta es la Guía de Cobros por Servicios Profesionales del CMVZ que aparece en su página.

Prensa Libre tuvo acceso al borrador del referido reglamento en el que se prohíbe a los profesionales cobrar menos de lo estipulado en la guía definida y que se actualiza cada dos años, o brindarlos de forma gratuita. Los artículos 4, 7 y 12 son los que causan la controversia con las organizaciones de bienestar animal. También se supo, que este documento fue modificado y la versión final será publicada en el Diario de Centro América. Se informó que el documento lo revisa actualmente la Comisión de Redacción y Estilo del CMVZ.

 

 

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