Pacientes renales e indigentes no pueden hacer cuarentena para evitar el covid-19

Pese a las recomendaciones hechas por el Gobierno, hay un alto número de guatemaltecos que no puede hacer cuarentena.

Los pacientes renales no pueden dejar de recibir hemodiálisis y por eso salen de sus casas pese a las recomendaciones del Gobierno. (Foto Prensa Libre: Miriam Figueroa)
Los pacientes renales no pueden dejar de recibir hemodiálisis y por eso salen de sus casas pese a las recomendaciones del Gobierno. (Foto Prensa Libre: Miriam Figueroa)

Muchos pacientes renales provienen de la provincia, pero han tenido dificultad para recibir tratamiento de hemodiálisis, debido a la falta de transporte público, mientras que adultos mayores que viven en situación de calle deben caminar largas distancias para llegar a un comedor social en el Centro Histórico.

La Unidad de Atención al Enfermo Renal Crónico (Unaerc) aumentó las medidas de prevención para continuar con la atención a los pacientes, quienes figuran en el grupo de personas vulnerables ante el coronavirus, según los médicos.

Para ser atendidos, los pacientes renales deben esperar bajo el sol, algunos en sillas de ruedas o se sientan en bancos y al ingresar se les toma la temperatura y deben desinfectarse las manos.

“Como centro de salud estamos atendiendo con normalidad y tomando las precauciones debidas, tanto las que nos ha indicado el Gobierno como las del Ministerio de Salud. Una vez ingresa el paciente se le toma la temperatura, se le da gel para las manos y si hay sospecha de algún caso tenemos una sala de aislamiento, pero por ahora no se ha registrado ninguno”, explicó Ana Viz, delegada de Comunicación Social de la Unaerc.

Se informó que la unidad está por comprar más equipo de protección para el personal, pero por el momento solo los médicos han sido dotados de mascarillas N95, el resto utiliza las mascarillas médicas.

“Tenemos el equipo correspondiente y se está requiriendo el equipo suficiente para tener de reserva. Son mascarillas, guantes y unas batas especiales”, agregó Viz.

Pacientes se arriesgan
Los médicos reiteran que los pacientes renales deben cuidarse ya que están entre los más vulnerables a sufrir las consecuencias del covid-19, aunque no pueden quedarse en su vivienda y deben recibir la hemodiálisis.

“Ellos no pueden quedarse en casa, no pueden estar sin sus hemodiálisis. No podemos quedarnos en casa, pero estamos agradecidos que sí nos están atendiendo”, dijo Azucena Lara, madre de una niña que recibe tratamiento.

Sin transporte

El problema que afrontan los pacientes renales es que varios provienen de la provincia y con la suspensión de transporte público no tienen como trasladarse, tal es el caso de Gilberto López y su esposa, Sandra Garnillo, quien todas las semanas viaja desde Huehuetenango a la capital para recibir hemodiálisis; sin embargo, desde el martes último permanecen en la capital y no pueden regresar a su vivienda, ante la falta de transporte público.

El viaje se les complica porque la paciente perdió una pierna y su esposo la carga para trasladarla porque no tiene una silla de ruedas.

“Estamos aquí desde el domingo, ya no tenemos fondos para pagar hospedaje ni comida, necesitamos ayuda, no sabemos hasta cuándo va a haber transporte para viajar”, señaló López.

Luego de una publicación en las redes sociales de Noticiero Guatevisión, el Ministerio de Desarrollo Social les entregó una silla de ruedas y una bolsa de alimentos. Aunque como los esposos López Garnillo hay más personas que deben recibir el tratamiento médico, pero no tienen en donde dormir, ya que provienen de la provincia.

 

Gilberto López debe cargar a su esposa, Sandra Garnillo, quien no tiene una pierna, pues no puede dejar de recibir hemodiálisis. (Foto Prensa Libre: Miriam Figueroa)

Sin hogar

Quedarse en casa no es una opción para quienes hacen de la calle su hogar. Según autoridades de gobierno, en el país se desconoce cuál es la cantidad exacta de personas que viven en situación de calle, a quienes se les imposibilita acatar las recomendaciones para prevenir el civid-19.

Cada día, afuera del Comedor Social de la 10a. avenida y 21 calle de la zona 1 de la capital, se observan largas filas de personas que esperan recibir una ración de comida. En ocasiones hay más de cien y lo que menos hacen es pensar en medidas sanitarias.

Algunos han caminado horas para poder llegar a ese lugar, es el caso de Gumercindo Cifuentes, de 73 años, quien llega desde la zona 2 capitalina y dice desconocer del coronavirus.

“No sé nada ni le tengo miedo a nada, de plano tenemos que morir, sea con lo que sea tenemos que morir”, refirió.

El desánimo es evidente en los rostros de quienes esperan ser atendidos, una buena parte de ellos son adultos mayores, quienes ya no pueden conseguir un empleo y no tienen el apoyo de algún familiar.

 

Largas filas de personas, muchas en situación de calle, se forman frente al comedor solidario, ubicado en la zona 5. (Prensa Libre: Érick Ávila)

“Sinceramente yo ya no consigo trabajo formal, entonces trabajo en casas. Cuando puedo como en la calle, pero últimamente, así como estamos ahorita estoy acudiendo para acá”, comenta Juan Culajay, de 76 años, quien trabajó buena parte de su vida en la construcción, a quien le asusta que personas como él estén en el abandono social.

“A mí sí me preocupa -el coronavirus- porque uno no se quiere morir, aunque uno esté sufriendo, pero uno quiere vivir”, expresó.

En el Comedor Social no han dejado de atender, pero han implementado medidas como entregarles la comida en grupos reducidos y para llevar. La mayoría se la comen sentados en la acera, para continuar la rutina diaria de deambular por las calles en busca de sobrevivir.

Por medidas de seguridad, las raciones de alimentos solo se entregan para llevar. (Prensa Libre: Erick Ávila)
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