Venta de carne de lagarto, tradición ilegal que se incrementa durante la Cuaresma en Quetzaltenango

Decenas de comerciantes en Quetzaltenango aprovechan la Cuaresma para ofrecer diversidad de carnes, en su mayoría pescado seco, pero en el barrio El Calvario se observa la venta de lagarto. 

La carne de lagarto se vende durante el primer viernes de Cuaresma, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)
La carne de lagarto se vende durante el primer viernes de Cuaresma, en Quetzaltenango. (Foto Prensa Libre: María José Longo)

Vecinos que asisten a las ventas del primer viernes de Cuaresman comentaron que es común encontrar la carne de lagarto, especie en peligro de extinción. La libra tiene un valor de entre Q70 y Q80.


El Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) ha manifestado en varias ocasiones que la carne de lagarto es parte de la comercialización ilegal de especies en el altiplano occidental.

Para los vendedores la venta es normal porque los clientes lo demandan, aunque no brindan detalles de cómo han adquirido el producto y sobre su legalidad, se limitan a informar que puede ser preparada en recado y su textura es suave con buen sabor.

“No sabía que era, me acerque a preguntar y cuando me dijeron que era lagarto me llamó la atención, pero también se me hizo extraño, no sé cómo prepararlo entonces mejor compré pescado seco”, dijo Alejandra Villatoro, vecina de Xela.

Para otros clientes es común esta carne y aprovechan la Cuaresma para poder comprarla.

“Acostumbramos a comprar, es muy sabrosa y es parte de la historia y de nuestra cultura. Nuestros abuelos la consumían y mi bisabuelo me contaba que, cuando era niña que si uno la comía adquiría la fuerza de los lagartos”, manifestó Lucrecia Pisquí, residente de la zona 1.

Según los vendedores para otras ferias no es común que se venda esta carne, por lo que incrementa su demanda durante la Cuaresma.

Venta es ilegal

Samuel Estacuy, delegado del Conap, comentó que se hizo una inspección particular y se constató la comercialización, pero por cuestiones de seguridad no se hizo ningún operativo de control y vigilancia.

“Es muy peligroso hacer un operativo, como pasa con el pinabete. Sabemos que está prohibida la venta de carne de venado, tortuga, iguana, entre otros. Es un problema ambiental, pero a la hora de actuar se vuelve un conflicto”, explicó Estacuy.

El delegado agregó que los delitos que incurren estas personas son: atentado contra el patrimonio natural de Guatemala y tráfico ilegal de flora y fauna, este últimos es penado con cárcel de 5 a 10 años y multas de Q10 mil a Q50 mil.