Guatemaltecos aún sufren por crisis en el sistema de salud 

Pese a que el presidente Jimmy Morales ofreció estabilizar el sistema de Salud en los primeros cien días de su gobierno, la crisis continúa  igual o peor dos días después de haberse cumplido esa  fecha, lo que  se convierte en una amenaza para quienes buscan atención  en   centros asistenciales del país, según   analistas y entidades de derechos humanos.

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Los pasillos del HRO, en Xela, permanecen hacinados debido a la demanda de pacientes. (Foto Prensa Libre: María José Longo).
Los pasillos del HRO, en Xela, permanecen hacinados debido a la demanda de pacientes. (Foto Prensa Libre: María José Longo).

La muerte de seis recién nacidos en el Hospital Nacional de Sololá, a principio de mes, y el deceso de Maycol David Morales Norvaes,  de 11 meses, en los brazos de su madre, el 29 de marzo último, en una calle de la zona 6 capitalina, por falta de atención médica, intensificaron el debate sobre la crisis en la red hospitalaria  del país.

Zulma Calderón, supervisora de hospitales de la Procuraduría de los Derechos Humanos, señaló que de acuerdo con un monitoreo efectuado  en 16 hospitales, en febrero y marzo últimos, se estableció que ningún hospital supera el 65% de abastecimiento  de medicamentos y aseguró que si las autoridades correspondientes no toman acciones claras, la red hospitalaria quedará desabastecida   antes de medio año.

“Lejos de solventar los problemas, ahora la crisis es más aguda. Encontramos muchas debilidades; quizá es una situación tan repetitiva pero se da por falta de acciones de parte de las autoridades. Los esfuerzos deben ir más allá de las donaciones”, argumentó Calderón.

“El Estado de Guatemala nunca ha tenido la salud entre sus prioridades, pero hace cuatro años llegó al pico más alto de abandono”, lamentó.

Precariedad

En los Hospitales Regionales de Huehuetenango y Quetzaltenango   se refleja  hacinamiento, falta de medicamentos y material quirúrgico, así como   desperfectos en equipos médicos, según sindicalistas.

Aury Juárez, secretaria del Sindicato de Trabajadores de Salud en Huehuetenango, afirmó que la crisis persiste  y que los pacientes compran sus medicamentos. “Los pacientes llegan en busca de alivio;  sin embargo, se topan con el colapso  de los  servicios”, expresó.

Édgar Guzmán,  subdirector del Hospital Regional de Huehuetenango, comentó que la demanda de pacientes ha  superado la capacidad para  la  que  fue diseñado  el  edificio.

En el Hospital Regional de Occidente (HRO), en Xelajú, el hacinamiento no permite que varios pacientes sean internados y deben permanecer en la sala de urgencias.

El 23 de marzo último, Carlos Aceituno, de 74 años, fue arrollado  en la zona 3 de Xela, y su estado de salud  es grave debido a la falta de insumos en el referido nosocomio; sin embargo, Giovanni Ortega, director del HRO, informó que en materiales quirúrgicos están abastecidos en  70%, y en medicina,  en   58%.

Dilema

En el Hospital Nacional de Retalhuleu, las autoridades de Salud se declararon  en crisis  y temen  cerrar la consulta externa y sala de urgencias.

Rolando Morales, director de ese centro asistencial, comentó que solo cuentan con Q63 mil  para concluir   el año, y que  no hay material quirúrgico como guantes, gasas y  jeringas.

En Quiché, pese a que el presidente Morales aseguró durante su visita al hospital nacional, el  15 de abril último,  que su gobierno dará prioridad a la salud, ese centro asistencial  podría  colapsar a mediados de año por la falta de medicamentos, a pesar de que  cuentan con  75% de abastecimiento.

Salomón Delgado, director de ese hospital, indicó que para evitar la crisis solicitaron al Ministerio de Salud la ampliación presupuestaria de Q16 millones.

En el nosocomio de Jalapa también se habla de crisis. Cecilia Aguirre, auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), indicó que han efectuado   monitoreos  en el hospital y puestos de Salud.

“No hay ningún avance, todo sigue  igual o peor de lo que nos dejó el anterior gobierno”, señaló      Amílcar Alay, secretario General del Sindicato de Trabajadores de Salud en Jalapa.

El Hospital Regional de Cuilapa, Santa Rosa está abastecido en  64% de medicamentos y en   84% en material médico quirúrgico. Ese  centro asistencial  tiene un presupuesto de Q85 millones al año, del cual  Q50 millones son  para pagos de salarios, Q18 millones  para solventar  deudas y  Q17 millones  para funcionamiento, pero las  autoridades  consideran que  esos fondos solo  alcanzarán para finales de mes.

Personal de  la PDH verifica  la situación del Hospital Nacional de Jalapa. (Foto Prensa Libre: Hugo Oliva).

Sin cambios

Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana, manifestó  que con la llegada del nuevo gobierno no ha habido  cambios estructurales para paliar la crisis, y culpó del “colapso” en el sistema de Salud a las empresas proveedoras de medicamentos e insumos, implicadas en  “prácticas de corrupción”, y a los sindicalistas, por los “intereses” que defienden con los pactos colectivos.

“En las tres últimas administraciones de gobierno se ha cedido el presupuesto del Ministerio de Salud a proveedores que venden medicamento cuando quieren y lo que quieren; y los intereses de los sindicalistas son dos actores que han llevado al colapso al sistema de Salud”, añadió Marroquín.

“Los hospitales están desabastecidos porque  el presupuesto no alcanza para sostener tanta mafia. Si no se rompe con esos dos actores, no  habrá  solución y  veríamos a  más gente morir en las entradas de los hospitales”, resaltó el analista.

Nineth Montenegro, diputada de Encuentro por Guatemala, considera que la crisis ya es un problema “sistemático”, para  el que ningún gobierno ha implementado un plan estratégico para solventarlo.

“No es un problema de ahora, ni es causado por la crisis que se vive en la coyuntura; es un mal que lleva más de una década y que los gobernantes han querido pretextar con que  el problema se debe  a la Ley de Compras y Contrataciones”, argumentó.

La diputada agregó: “Lo que  veo es  corrupción, mala administración y falta de planeación. Es un problema serio que no se ha querido ver. Hay  mucho personal que ha parado en la sindicalización y no llega a sus labores, y otros que fueron contratados por recomendaciones y no por capacidad, por lo que  hacemos una investigación  en todo el país”.

Montenegro refirió  que el 90% del dinero que reciben los hospitales es utilizado  para  pagar salarios, el 2% para  compra de medicamentos  y el 0.64% para  alimentos.

Con información de: Mike Castillo, Óscar Figueroa, Jorge Tizol, María José Longo, Hugo Oliva y Oswaldo Cardona