Pobladores de Sololá representan la traición de Judas Iscariote con azotes y lanzando toronjas 

Sololá se caracteriza por ser un departamento de tradiciones y costumbres que hacen peculiar la conmemoración de la Semana Santa y por esa razón, atrae a turistas nacionales e extranjeros. El Shutío, La Toronjeada y Maximón -representa a judas Iscariote-, son atractivos para los visitantes.

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El Shutío -Judas Iscariote- representado por un vecino de San Andrés Semetabaj, Sololá, lea con un visitante. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj).
El Shutío -Judas Iscariote- representado por un vecino de San Andrés Semetabaj, Sololá, lea con un visitante. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj).

En Santa Clara La Laguna se representa el arrepentimiento de la población por sus pecados con dos grupos que se lanzan toronjas. La actividad se realiza en el centro de la población con la participación de unas mil personas.


El alcalde de la localidad, Pedro Par Par, explicó que se trata de una tradición única que crece en popularidad con el paso del tiempo.

“Participan, visitantes nacionales e internacionales para enfrentarse con la población local, actividad que según los historiadores de la localidad data del año 1600”, relató Par Par.

Lanzan toronjas 

La Toronjeada es representación del arrepentimiento del pueblo. Los pobladores se golpean el pecho consciente que por ellos murió Jesús en la cruz.

Los participantes firman un acta, para que no haya represalia o venganza, pues todo se trata de un juego, y luego se juntan los grupos de 20 a 30 personas para lanzar las toronjas y gana el que no retrocede o el que no se rinde.

El jefe edil, dijo que la comuna normalmente invierte unos Q10 mil o Q12 mil para esta actividad. 

Los equipos se ordenan en la plaza principal de Santa Clara La Laguna y para poder comenzar se llenan bolsas o costales con toronjas.

“Se trata de un juego entre el bien y el mal que muestra el arrepentimiento de los pecados, tradición que ya es conocida y atrae a visitantes”, expuso la vecina Julia Mendoza.

Al finalizar el enfrentamiento, ambos equipos expresan su hermandad, dándose disculpas y paz tomando como ejemplo cuando Jesús enseño a sus apóstoles: “padre, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

Así mismo,  recuerdan la traición de Judas, que es representado como maximón. En la plaza central se le da 25 azotes, para luego ahorcarlo y lo colocan viendo para al Oriente y a espaldas del público y así no afectar a los jugadores, (antes de La Toronjeada).

El Shutío

Los pobladores de San Andrés Semetabaj atestiguan la representación del arrepentimiento de Judas y lo hacen al enfrentarse a azotes de membrillo.

Es una forma peculiar al celebrar la Semana Santa, que inicia con el encarcelamiento de un muñeco de Judas, también conocido como El Shutío; está con un traje y con mascara, una bebida alcohólica, un cigarro y ofrendas.

Luego la imagen es colgada desde el campanario de la iglesia del pueblo en representación del mismo Judas, quién se suicidó luego de traicionar a Jesús.

El Shutió pelea con un espectador que lo retó en San Andrés Semetabaj. Cuando se cansa se efectúa un cambio. (Foto Prensa Libre: Ángel Julajuj)

“El Sábado de Gloria por la mañana se traslada de la iglesia hacia la Cofradía Judas, donde un hombre toma su máscara, se coloca al menos dos pantalones, una camiseta, camisa y saco, toma ramas de membrillo y sale a la calle, para enfrentar con los vecinos o visitantes”, explicó Mario Coroxón, cofrade de Santa Cruz.

Las ramas de membrillo están preparadas con un baño de parafina y quemadas para que tomen flexibilidad. Tienen un metro de longitud que se utiliza una en una mano para dar latigazos y dos más en la otra mano para defenderse.

Aurelia Saloj, visitante dijo: “Llama mucho la atención este tipo de tradición, ya que de esa forma se libran de los pecados que comúnmente cae el ser humano. Buscamos el arrepentimiento de nuestros pecados, con al compás del son de un grupo local, bailón y luego se azotan”.

Los vecinos del lugar solicitan la presencia de El Shutió en frente de sus viviendas y ofrecen comida, después de ese servicio salen a la calle en busca de riñas y todo el recorrido es acompañado de un camión en el que van músicos de marimbas orquesta.

Los participantes se acercan a El Shutío, empujándose en algunas ocasiones, bailan un fragmento de la canción y dan inicio al combate, cada pelea dura lo que el retador soporte.

Emilio Coroxón, un comerciante, expuso: “el que realiza el papel de El Shutío también se cansa, porque duelen los latigazos; cuando ya no aguanta, entra en una casa de la cuadra, se quita el traje para pasárselo a otro compañero y lo refrescan con ron o aguardiente”.

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