Venta de ayotes y chilacayotes ayuda a la economía familiar en Momostenango y San Francisco El Alto

Durante octubre, noviembre y diciembre, agricultores de San Francisco El Alto y Momostenango, Totonicapán, ponen a la venta su cosecha de ayotes, chilacayotes y güicoyes, para agenciarse de fondos para la Navidad.

Hace 10 años una familia de Momostenango sacó a la orilla de la carretera su producción de ayotes y güicoyes, su venta fue todo un éxito, con el paso de los años otros agricultores siguieron el ejemplo y a la fecha la venta de estos frutos está garantiza.

El producto se exhibe sobre tablas de madera o canastas de plástico y las ventas se ubican desde San Francisco El Alto hasta Pologuá, Momostenango.

Florencio Calel Xiloj es un productor de ayotes y güicoyes, pero ante la demanda del mercado compra en la costa sur chilacayotes para vender.

Calel Xilojcontó que los güicoyes y ayotes son originarios de tierra fría, crecen a la par de la milpa y se cosechan durante septiembre y octubre.

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Güicoyes, ayotes y chilacayotes se venden a la orilla de la ruta interamericana, Momostenango, Totonicapán. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

“Este año la caída de granizo daño los cultivos de maíz y también la producción de los ayotes”,  comentó el agricultor.

La mayoría de automovilistas que compra el chilacayote asegura que lo consume en fresco o lo prepara en dulce junto al ayote.

El precio del fruto varía según el tamaño hay desde Q5, Q10, Q15 hasta Q25.

Las ventas de esto frutos se ubican en la ruta hacia Huehuetenango. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)

De acuerdo con el proyecto prácticas ancestrales del sistema de milpa de USAID, la asociación de cultivos de maíz, frijol, hierbas y calabazas. Es una actividad que se realiza para el aprovechamiento de las tierras; además, brindan medicinas y una buena alimentación a la familia.

De acuerdo con Calel Xiloj, el el maíz necesita de frijol para obtener mayores nutrientes y el frijol necesita de la caña del maíz para tener crecer y donde poder desarrollarse óptimamente; así como ambos necesitan del follaje de la planta de los ayotes y güicoyes que cubra el suelo y evite que crezcan malas hierbas.

Florencio Calel Xiloj productor de ayotes y güicoyes en Totonicapán. (Foto Prensa Libre: Mynor Toc)