“Son inevitables las lágrimas”: las emotivas palabras de Kevin Cordón desde Tokio 2020 y el repaso de su carrera que lo ha llevado a ser un campeón

Lo primera respuesta de Kevin Cordón a los periodistas deportivos guatemaltecos que cubren los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fue, sin perder el acento zacapaneco y la risa: “Estoy contento por la victoria, pero más contento porque puedo hablar en español. Como cuesta hablar en inglés”.

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De esta forma celebró Kevin Cordón la victoria ante el chino Angus Ng Ka-long que le da el pase a los octavos de final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Fotos  
@juegosolimpicos
De esta forma celebró Kevin Cordón la victoria ante el chino Angus Ng Ka-long que le da el pase a los octavos de final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Fotos @juegosolimpicos

La primera respuesta de Kevin Cordón a los periodistas deportivos guatemaltecos que cubren los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 fue, sin perder el acento zacapaneco y la risa: “Estoy contento por la victoria, pero más contento porque puedo hablar en español. Cuesta hablar en inglés”.

A las sonrisas de los comunicadores se sumó la de Kevin que esperaba con tranquilidad el cuestionario de rutina después de haberle ganado, ni más ni menos, al chino Angus Ng Ka-long, de 27 años, el noveno mejor jugador de bádminton del mundo, según el ranquin que publica la Federación Mundial de Bádminton en su sitio web.

En medio de todo, Cordón no dudó en decir: “Lo primero que piensas – cuando ganas – es que vale la pena todo. Ahí dice uno, valieron la pena tantas horas de entrenamiento, el sacrificio y tantas cosas que le pasan a uno no solo como deportista si no en la parte humana”.

Agregó: “Son inevitables las lágrimas, porque vienen todos esos bonitos pensamientos o cosas difíciles que uno tuvo que pasar”. Por ejemplo, la muerte de su hermano Marvin a los 26 años en un accidente de tránsito la noche del 20 de abril de 2013 en el kilómetro 145, ruta al Atlántico en jurisdicción de la aldea Tetón, Río Hondo, Zacapa y la lesión en su rodilla que casi lo deja fuera de toda competencia.

En medio de la felicidad de una victoria inesperada, Kevin se muestra como el ícono que es. Su humildad y sencillez le han llevado a que los niños que entrenan en la Federación Nacional de Bádminton de Guatemala lo vean como su inspiración.

El zurdo, nacido el 28 de noviembre de 1986, en el oriental municipio de La Unión, Zacapa, se ha convertido en el referente no solo por lo que ha conseguido, sino por la perseverancia en medio de tantas vicisitudes.

Kevin hizo soñar nuevamente a quienes le han respaldado desde hace años. En noviembre próximo cumplirá 35 años y este miércoles 28 de julio demostró que regresó para seguir haciendo historia.

Este 28 de julio confirma que cuando tenía 11 años ya era campeón nacional y regional. Pronto el camino lo llevó la Ciudad de Guatemala para continuar sus andanzas y forjar el camino hacia los Juegos Olímpicos. Y allá está a la espera de enfrentar ahora al neerlandés Mark Caljouw este jueves 29 de julio a la 2:45 de Guatemala.

En la mirada de Kevin se denota su pasado exitoso. En 2002 los Juegos Centroamericanos y del Caribe, San Salvador fue la primera prueba internacional, según recopila el Comité Olímpico Guatemalteco (COG) en su sitio web.

Aquella vez logró un quinto lugar en la modalidad de dobles. También participó en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, en donde acumuló experiencia para lo que se vendría pronto. No inició ganando, trabajó para ello.

“En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena de Indias, en Colombia 2006, se consagró campeón en singles”, publica el COG.

Aquel fue el primero de muchos títulos que acompañan su trayectoria. “En los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007 también subió al podio por primera vez, con una plata individual y, un año después, vivió la primera experiencia olímpica en la cita de Beijing, el parteaguas en eventos de esta magnitud”, escribió el COG.

Según el recuento que hace el Comité Olímpico en su sitio web los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez, Puerto Rico, en 2010, lo vieron coronarse campeón en singles, dobles y por equipos. Hazaña extraordinaria.

Título que repitió en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, un año después, en singles. Fue ahí donde por primera vez se erigió campeón del continente.

Cordón volvió a la cita olímpica en Londres 2012. En aquella ocasión se convirtió en el primer guatemalteco en ganar partidos olímpicos. La segunda victoria, que fue ante el anfitrión, era uno de los recuerdos y celebraciones más memorables del deporte guatemalteco hasta que hoy lo volvió a hacer en Tokio 2020.

En 2012 también ganó el título en el Campeonato Panamericano en Lima, Perú. En Veracruz, México, en Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2014, volvió a ganar triple medalla de oro en individual, dobles y equipos mixtos, y en Toronto 2015, donde surgió el fantasma de la lesión que lo dejó antes al margen del deporte, repitió la presea dorada en Juegos Panamericanos.

Ese mismo fantasma volvió a aparecer en los Juegos Olímpicos de Río, en donde tuvo que retirarse por la lesión. Las imágenes fueron dramáticas. Había dolor en contraste con las de hoy en las que hubo lágrimas, pero de felicidad.

En 2018, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla, ganó su cuarta medalla de oro y en Lima, subió al podio nuevamente y obtuvo el bronce.

“La carrera del zacapaneco ha estado marcada por altos y bajos, deportivos y personales, pero nada le ha quitado el impulso, ni siquiera aquella irreverente lesión de ligamentos que amenazó con truncar su joven trayecto”, publica el COG.

El guatemalteco Kevin Cordón recoge un gallito durante el juego ante Angus Ng Ka Long. Foto Prensa Libre: AFP.

“Al principio, quería ser jugador de futbol, y de pronto el bádminton apareció en mi vida. Tuve la oportunidad de ser olímpico y de ayudar a mi familia”, explicó a la agencia EFE.

De hecho, contó, su nombre proviene porque su papá, fanático del futbol, le nombró así en honor del exdelantero inglés Kevin Keegan.

Kevin creció jugando al futbol como muchos niños guatemaltecos, pero el bádminton se cruzó en el camino hasta llevarlo a sus cuartos Juegos Olímpicos.

Kevin Cordon hace un lanzamiento ante Angus Ng Ka Long en el juego que disputaron este miércoles 28 de julio en los Juegos Olímpicos. Foto Prensa Libre: AFP.

“Me siento el hombre más afortunado del mundo porque salí de una lesión muy fuerte y de un momento muy triste en mi vida con la muerte de mi hermano. Soy una persona nueva. La vida sigue y cuando se confía en Dios uno puede salir de esas situaciones difíciles”, aseguró con tranquilidad.

“En lo personal, toda la alegría es para mi familia, para mi hermano y para toda esa gente de Guatemala que me dijo que iba a poner la alarma para ver el partido. A todos los guatemaltecos que se tomaron la molestia, les agradezco de todo corazón y qué mejor que agradecerles con una victoria”, concluyó.