Fútbol Internacional

La Copa de 1990, punto de inflexión en el Barcelona de Cruyff

El Barcelona recuerda hoy, domingo, una de sus treinta Copas de España, la que significó en abril de 1990 un punto de inflexión en cuanto a obtención de títulos, ya que a partir de ese año el por entonces entrenador, Johan Cruyff, empezó a edificar la que sería la dinastía del 'dream team'.

Uno de los mejores equipos del Barsa se gestó hace 30 años. (Foto Prensa Libre: Redes)

Uno de los mejores equipos del Barsa se gestó hace 30 años. (Foto Prensa Libre: Redes)

Aquella final y aquel título fue un respiro para un Cruyff que no vivía un gran momento en el club. A pesar de doblegar con solvencia en la final de Valencia al Real Madrid (2-0, goles de Amor y Julio Salinas), la trayectoria del equipo azulgrana en aquella temporada 1989-90 no fue del todo satisfactoria.

El Barça, que venía de ganar la Recopa el año anterior, en el primer título de Johan Cruyff como técnico azulgrana, cayó con estrépito en la Supercopa de Europa ante uno de los equipos legendarios de Europa, el Milán.

Después, en Europa, el Anderlech hizo lo propio al eliminar a los barcelonistas en octavos de fina de la Recopa, y en la Liga el Barça volvió a ser barrido por un Madrid que tras la final de la Copa de Valencia alzó el quinto título liguero consecutivo de la quinta del Buitre.

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En el vestuario barcelonista, Cruyff aún no había conseguido dar con el grupo que pudiese cuajar el nivel de fútbol que espera. Así, a cada tropiezo, el holandés cargaba en la sala de prensa contra los suyos, críticas que en alguna ocasión encontraron la réplica de jugadores, como el caso de Andoni Zubizarreta, que no se mordió la lengua en una ocasión hasta decirle a su técnico que las acusaciones públicas no ayudaban.

No sólo recibían los jugadores. El secretario técnico por entonces, Ramón Martínez, acabó presentado la dimisión porque no se entendía con Cruyff, algo que también sucedía con el directivo responsable del fútbol base, Josep Mussons, con quien el holandés mantuvo verdaderos pulsos.

Una de las perlas de la cantera, Luis Milla, pidió una subida de sueldo que Cruyff la consideró irrealizable porque se saltaba las categorías salariales que él había construido en el vestuario para no tensar a las estrellas y los veteranos.

A Cruyff no le importó que el presidente Josep Lluís Núñez renovase al jugador, pero no con las condiciones que exigía Milla, que fue enviado al banquillo al no querer renovar (quedaba libre al final de la temporada) y al año siguiente acabó en el Madrid.

Sin nada que llevarse a las vitrinas aquella temporada, la final de al Copa apareció en el camino de los azulgrana como una manera de salvar el curso.

Antes de la final, Núñez renovó al equipo técnico y con ello Cruyff, fortalecido, supo sacar lo mejor de los suyos en un partido duro y tenso, tanto en el césped como en el graderío.

Al final del encuentro, el exjugador Miguel Porlan ‘Chendo’ explotó en el césped ante las cámaras cuando dijo: “El partido lo han ganado unos que no son españoles”, frase de la que más tarde se retractaría, como aseguró, al haber perdido los nervios por los insultos recibidos desde el graderío.

Un exbarcelonista un aquel partido, el alemán Bernd Schuster, fue aún más allá, al cargar contra el árbitro, Raúl García de Loza, al sentenciar: “Seguro que pasará unas buenas vacaciones en una torre en la Costa Brava”.

Poco después de aquella final, el 15 de abril el Madrid cerraba el campeonato con su quinto título de Liga consecutivo, mientras que el Barcelona sacaba un 0-4 del campo de Cádiz, un resultado curioso, ya que justo un año después, sería el Cádiz en el mismo escenario el que vendió por 4-0 a los culés, aunque al día siguiente, tras perder el Atlético contra la Real Sociedad, el Barsa sumaría el primero de los cuatro títulos de Liga seguidos con Cruyff, con los que el equipo catalán construyó su primera gran dinastía, redondeada con la Copa de Europa.

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