Almeida dirigió a Tapia en Municipal. Diecisiete años después se enfrentan en una final

El nuevo modelo de juego que el técnico paraguayo Éver Hugo Almeida le ha impregnado a Municipal es un excelso desafío en la final del Apertura 2017, cuando se mida al líder Antigua GFC, que tendrá en el banquillo a alguien que conoce muy bien la forma de trabajo del estratega rojo, el técnico  Mauricio Tapia.

Mauricio Tapia y Éver Almeida se han enfrentado en una ocasión, el partido terminó empatado. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Mauricio Tapia y Éver Almeida se han enfrentado en una ocasión, el partido terminó empatado. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

El argentino, quien ha hecho dos veces campeones a los coloniales —Apertura 2015 y 2016—, conoce muchas de las técnicas de Almeida, ya que lo tuvo como entrenador cuando él aún jugaba como defensa.

Fue precisamente con los escarlatas, hace 16 años, cuando el destino decidió reunir a los dos sudamericanos.

Tapia, quien se desenvolvía como un recio defensor, se encontraba con los ediles desde los inicios del torneo de Reordenamiento del 2001. Llegó procedente de Achuapa, por pedido expreso del técnico Horacio Cordero.

Ante los malos resultados del engranaje rojo, la junta directiva decidió contratar los servicios del exitoso estratega  Almeida.

El cambio de técnico no afectó la titularidad que Tapia poseía en el centro de la zaga de  los ediles.

Édgar Estrada, Denis Chen, German Ruano, Israel Donis, Julio Girón, Sebastián Bini, Claudio Albizuris, Gonzalo Romero, Mario Acevedo, Eduardo Barros, Juan Carlos Plata y Daniel Pedroza eran algunos de sus principales compañeros en ese Municipal.

Sin embargo, una lesión  en el brazo izquierdo, que sufrió en la sexta jornada contra Jalapa, le cortó la regularidad. Su puesto fue ocupado por el paraguayo Jacinto Zorrilla, quien fue contratado por solicitud del propio Almeida.

La combinación guaraní les sirvió a los rojos para que en septiembre ganaran, en Costa Rica, el campeonato de clubes de la Uncaf. Mientras eso sucedía Tapia trabajaba en su recuperación en el país.

Tres meses después, los ediles consiguieron el título nacional, después de haber derrotado en penaltis a Cobán Imperial. La plaza de extranjero de Mauricio Tapia seguía ocupada por Zorrilla.

Para el  Clausura 2002, el defensor argentino  se convirtió de nuevo en el tercer legionario del campeón porque Jacinto Zorrilla fue pedido por el club dueño de su ficha —Sol de América—.

Mauricio Tapia, quien era el líbero rojo hasta  su lamentable lesión del 2 de septiembre del 2001, sufrió por la situación que experimentó.

“Sufrí por lo que pasó. Tengo que trabajar para que Almeida me respalde. Sé que él tenía una preferencia futbolística por Zorrilla”, fue parte de lo que dijo al retornar.

La felicidad de Tapia duró poco, ya que Almeida lo volvió a rechazar dos meses después, siempre por Zorrilla.
El destino ahora le da la oportunidad a Tapia de vengarse de quien frustró sus sueños con Municipal.