Pepe Mitrovich lleva esperanza en Navidad a niños de la colonia Sakerty 

El exdelantero argentino José Emilio Mitrovich, uno de los ídolos que tiene Municipal, disfruta las fiestas navideñas con tres niños de escasos recursos de la colonia Sakerty, zona 7.

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Emilio Mitrovich, exjugador de Municipal, junto a los niños Hernán, David y Yinller. (Foto Hemeroteca PL)
Emilio Mitrovich, exjugador de Municipal, junto a los niños Hernán, David y Yinller. (Foto Hemeroteca PL)

Es la víspera de la Nochebuena. Miles de personas se desplazan por los principales mercados y  centros comerciales para hacer las respectivas compras navideñas y de fin de año. 

Sin embargo, los artículos que comprará no serán para su esposa, Elsa Aguirre, ni para sus hijos Gustavo y Daniela, ni mucho menos para sus nietas María Isabel y Diana, serán para tres niños de escasos recursos que residen en el asentamiento Brisas del Campo, de la colonia Sakerty, zona 7, a quienes desde hace más de tres años los quiere como si fueran sus hijos.

Las agujas del reloj marcan las 10 horas. En las calles estrechas del lugar resalta el automóvil en el que se transporta Mitrovich.

Con los vidrios abajo, saluda a propios y a extraños, ante el ensordecedor ruido de las motocicletas y de los autobuses del transporte público. Su esposa, como siempre, está a su lado.

Pepe, quien con Municipal conquistó aquel histórico cetro de la Concacaf en 1974, es uno de los grandes consentidos de esa colonia de la zona 7, por la labor que realiza junto a varios de sus amigos —Benjamín Monterroso, Llijón León de León y Carlos Monterroso—, arropado en la Fundación Rojos del 74.

El Nazareno entrena todos los martes y jueves a más de 250 niños que sueñan con jugar como él y que han adoptado el futbol como un tranquilizante para las miles de preocupaciones que enfrentan sus hogares, ante el asedio de las maras y de las drogas.

Después de estacionar su vehículo cerca del centro de salud, el futbolista que llegó al país por recomendación del exentrenador Salvador Pericullo —q.e.p.d— se dirige a la casa de Yinller Lusmila —10—, Hernán Abraham —7— y David Ezequiel —3—, quienes  lo quieren como el padre que nunca tuvieron. Los tres hermanos solo viven con su madre Iris Carolina, quien tiene una venta de ropa usada en el mercado del sector  para generar algunos  ingresos.

Rodeados de penurias los niños esperan ansiosos la llegada de Mitrovich a su humilde morada, que gracias a la propia Fundación Rojos del 74 y al exfutbolista que en 1977 se nacionalizó como guatemalteco, empezó a ser modificada.

“Se le cambió la fachada, se le colocó piso cerámico y se hicieron las gestiones para que después de siete años cuente con agua y luz”, indica Mitrovich.

Después de cruzar las polvorosas canchas principales de futbol de la Sakerty, José Emilio irrumpe en el hogar de la familia Perla Mateo. “Buenos días Pepe”, le dicen al unísono los pequeños soñadores.

Antes de llevarlos a comprar su estreno y a disfrutar de una comida, debido a que aún no han desayunado,  Mitrovich decide llevarlos al centro de salud, ya que desde hace varios días mantienen una alergia en su cuerpo.

La visita al doctor confirmó que los niños han sido presa de los ácaros; microscópicos insectos que  se alimentan de la piel humana y que se proliferan la mayoría de veces en los  colchones y en las almohadas.

“Les voy a comprar un jabón especial para que lo usen. Díganle a su mamá que se los aplique y que tenga más cuidado con el aseo de la casa”, les recomienda la leyenda escarlata.

La alegría de Yinller, Hernán y David aumenta cuando Pepe los traslada en su vehículo para que escojan su estreno navideño. Después los invitará a degustar un desayuno.

“No hay nada más reconfortante que apoyar a quienes más lo necesitan. Le agradezco a mi esposa que también tenga ese mismo sentimiento”, señala Mitrovich, mientras los panqueques, las salchichas y el pan empiezan a ser degustados por los hermanos Perla Mateo, que tuvieron una Navidad diferente a las últimas, y todo gracias al corazón de Pepe.