Roberto Cóbar, defensa de Siquinalá disputa el partido más importante de su carrera

Desde los 4 años, Roberto Javier Cóbar Gil se sumergió en el mundo del balompié. En los campos de tierra del barrio Gerona, zona 1 de la capital, con el equipo Tikalito, empezó a tejer su  historia en el deporte rey del país, la que con el paso del tiempo se enriqueció con capítulos de alegrías, de tristezas y auténticos desafíos.

El defensa Roberto Cóbar luce con total optimismo y está en pleno proceso de recuperación. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo).
El defensa Roberto Cóbar luce con total optimismo y está en pleno proceso de recuperación. (Foto Prensa Libre: Edwin Fajardo).

Sus padres, Eddy y Silvia, siempre lo respaldaron en sus constantes aventuras futbolísticas. A los 6 años puso a prueba sus destrezas en el Campo de Marte, y un año después se mudó a los campos del Cejusa, con el equipo Juventud Salesiana. En esa liga  jugó hasta los 14 años. Luego pasó a formar parte de las fuerzas básicas de Municipal.

Roberto creció en el barrio San Antonio, zona 6, el mismo que cobijó los sueños futbolísticos de Juan Carlos Plata, una de las máximas leyendas del futbol nacional. Desde la preprimaria hasta el  diversificado estudió en el colegio San José de Los Infantes.

Debut soñado

Hace  poco más de nueve años, el espigado zaguero logró su ansiado debut en la Liga Nacional, con Petapa, en la era del timonel nacional Juan Alberto Salguero. Fue en el estadio Carlos Salazar, de Mazatenango, donde la felicidad lo abrazó.

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Con el plantel miguelense jugó seis años. Su siguiente equipo fue Iztapa, en la Primera División. En el Clausura 2016 regresó al máximo circuito, con  Universidad de San Carlos. En el siguiente torneo volvió a su casa, al estadio Julio Cóbar, para vestir otra vez la camisola de Petapa. Luego emigró a Sololá.

En diciembre del año pasado, el timonel argentino Daniel Berta lo  rescató del ascenso y lo llevó a reforzar las filas de Siquinalá.

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Con el equipo naranjero recuperó su nivel futbolístico y rápidamente se convirtió en un pilar importante en el sector defensivo. En el Clausura 2018 fue pieza clave para que su equipo avanzara a la fiesta grande.

AUTÉNTICO DESAFÍO

En el Apertura, Cóbar siguió en alza futbolística. Todo le salía a pedir de boca. Sin embargo,  el martes 2 de octubre ese panórama tomaría otro rumbo. Un repentino pelotazo en los testículos, cuando se ejercitaba con los naranjeros, en el estadio Mateo Sicay Paz, le cambiaría la vida.

Los primeros chequeos médicos le aconsejaron total reposo y olvidarse de momento del futbol, ya que el área afectada estaba inflamada.

“Roberto fue diagnósticado con un cáncer testicular después de haber recibido  un golpe, durante un entrenamiento. Tiene una alta tasa de recuperación, entre el 88 y 90 por ciento. El tumor se le detectó de forma temprana”, explicó el urólogo Carlos Estrada Pasos, uno de los primeros médicos que atendió al defensor de Siquinalá.

El zaguero, quien está a un paso de convertirse en administrador de empresas, nunca perdió la calma y siempre se aferró a su fe para llenarse de valor. Después de 15 días y  nuevos análisis se confirmó lo peor. Un tumor canceroso se le estaba alojando en el testículo derecho. Un nuevo desafío aparecía. La cirugía y las quimioterapias eran inevitables.

Sus padres, esos mismos que los han arropado en su carrera futbolística; su hermana Sylvana, su novia, Sofía Recinos; la directiva de Siquinalá, sus compañeros de equipo y el gremio de futbolistas no lo dejaron solo y las muestras de cariño le inyectaron positivismo.

“Ya terminé dos ciclos de quimioterapias. Me faltan solo dos. Mi cuerpo ha reaccionado muy bien. Me ha ayudado el hecho de ser atleta de alto rendimiento”, asegura Cóbar al salir de la Catedral Metropolitana

“Soy muy devoto. Vine con mi papá a visitar  al Santísimo y al Señor de Esquipulas”, refiere, mientras se acomoda su gorro gris, su nuevo acompañante cada vez que sale de casa, ya que cubre su cabeza calva.

“Estoy muy fuerte y seguro de que todo me seguirá saliendo muy bien. La vida a veces lo pone a  prueba a uno. Espero estar de vuelta en las canchas en dos meses, como máximo. Ese es mi mayor anhelo”, afirmó.

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