Coronavirus: Bajos ingresos obligan a más guatemaltecos a salir a trabajar, pese a riesgo de contagio

Conforme pasan los meses de confinamiento decretado por el gobierno para evitar la propagación del covid 19, crece el número de personas que está saliendo de su casa para trabajar.

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Comerciantes y trabajadores en otras actividades han tenido que reanudar labores, a pesar que el país se encuentra en una etapa pico de contagios de covid 19. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).
Comerciantes y trabajadores en otras actividades han tenido que reanudar labores, a pesar que el país se encuentra en una etapa pico de contagios de covid 19. (Foto, Prensa Libre: Hemeroteca PL).

Según la encuesta de Pro Datos Estudio Exploratorio sobre las actitudes de los guatemaltecos hacia el coronavirus, 2 de cada 3 personas encuestadas (62%) está saliendo a trabajar en junio ya sea a una empresa o por cuenta propia.

El dato reporta un crecimiento respecto de los meses de abril y de mayo cuando se registró en 41% y 59% respectivamente.

Ese comportamiento se refleja a pesar de que en junio se está registrando el pico de contagios diarios, al respecto expertos en temas socioeconómicos mencionan que influyen varios factores, pero el principal es la vulnerabilidad laboral y de   ingresos para el hogar de la mayoría de guatemaltecos lo cual no les permite estar tanto tiempo encerrados.

En el segmento socioeconómico D es donde más se ha incrementado el número de personas que salen a trabajar respecto de las dos encuestas anteriores, y en junio se registra en 69%; en abril solo salió el 47%.

David Casasola, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien) y Paul Boteo, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Desarrollo, coinciden en mencionar que el 70% de trabajadores guatemaltecos se desempeña en la informalidad.

Tanto este segmento como el de los emprendimientos, las micro y pequeñas empresas no tienen la capacidad para dejar de laborar por más de un mes, e incluso, para el grupo en la informalidad ni siquiera alcanza para una semana y deben a salir a buscar su sustento diario, añade Boteo.

Además, expuso que se observa la incapacidad que tiene el país para poder permitir que los trabajadores se queden encerrados en su casa por mucho tiempo.

En la informalidad se destruyó la cadena de valor donde ellos participaban, como en ventas relacionadas con actividades turísticas, educativas, culturales y de deportes, y se vieron obligados a otros tipos actividad como venta de mascarillas, reparto a domicilio, comentó Casasola.

Explicó que también hay divisiones en el tipo de trabajo y que a medida que se analizan estratos más bajos de ingresos las labores están más ligadas al uso de la fuerza, el comercio e informalidad que no pueden hacer teletrabajo como sucede con personas de nivel económico más elevado, en puestos administrativos, e incluso influye la capacidad de conexión a internet.

Otro factor que influye es que algunas actividades se estén reanudando. Según Boteo, en el comercio existe “cierta libertad de facto” de que los negocios que estén afuera de los centros comerciales sí pueden operar, y han ido reabriendo sus puertas.  Insiste en que de alguna forma se ha dejado implícito el mensaje, de parte del gobierno, que sí pueden operar si están afuera de los centros comerciales.

A consideración de Boteo también puede influir que la ejecución de la ayuda del gobierno (con los fondos de emergencia) ha sido bastante lenta, errática. Se cerraron los negocios o se dejó de trabajar desde marzo, cuando se emitió la restricción y suspensión de actividades, pero en muchos casos las personas van a recibir la ayuda dentro de 3 o 4 semanas.

Además, explicó que la capacidad de ayuda que tiene el país es baja respecto a países desarrollados, los cuales se están comprometiendo con déficit fiscales millonarios para poder atender la emergencia. Mientras en Estados Unidos se estaban dando US$2 mil por familia al mes, en Guatemala son Q1 mil al mes, con algunos bonos.

El tema de la ayuda del gobierno se complicó por varios factores, uno de estos es no tener una herramienta para priorizar, refirió Casasola. Añade que, aunque la ayuda se hubiera empezado a dar desde el principio de las restricciones, al tener ya tres meses de confinamiento se empezarían a agotar las reservas por lo que es inevitable que en algún momento se tenga que salir a trabajar en la nueva normalidad.

Según Casasola, también hay otros aspectos, uno de estos es que las personas en Guatemala han visto que en otros países ya empezaron a tener la nueva normalidad y reabrir las operaciones a pesar de que no se tiene una vacuna, entonces visualizan que se debe aprender a regresar a trabajar. “Existe resignación de que nos va a tocar vivir con el virus presente porque la vacuna se ve lejana y la capacidad de las personas de estar confinadas es muy limitada por lo que es necesario salir.

Golpe laboral

En opinión de Egor Espinosa, consultor de Recursos Humanos las personas están saliendo a buscar la forma de ocuparse en las horas que permite el toque de queda, aún se desconoce si aumentó el nivel de desempleo debido a la pandemia, pero todo apunta a que así es, porque cada vez más los guatemaltecos están asumiendo trabajos temporales por un tema de necesidad de ingresos.

Espinosa afirmó que la situación del recurso humano es crítica en las empresas, y la crisis sanitaria afectó a las organizaciones en todos los niveles y puestos, desde los gerenciales, ejecutivos, administrativos y operativos.

“Es una cadena impresionante y nunca vista, hemos observado personas que ocupaban puestos gerenciales dedicarse ahora a consultorías, aceptar puestos temporales, o bien negociar reducciones de salario para no ser despedidos”, refirió el profesional.

Las personas están saliendo más a las calles también por un tema psicosocial, porque prefieren arriesgarse a buscar una oportunidad de ingreso en las horas hábiles que así se los permiten a quedarse en casa y no tener lo necesario para alimentación y servicios básicos.

“Es un tema de desobediencia social, pero también, de vulnerabilidad en segmentos de la población que en estos momentos ya no tienen para sobrevivir dignamente”, expresó Espinosa.

La reducción de personal es latente en la mayoría de empresas, a menos ventas reducen sus plantillas laborales.